¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Ante el Octubre Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, dedicamos este tiempo ordinario a esta perspectiva.
DESDE LA MISIÓN
(mujer, soltera, jubilada, colaboradora voluntaria en misiones populares)
Es tan clara, tan fuerte, tan tajante la frase en boca de Jesús, que su Palabra me hace ver mi realidad en este mismo momento y me pregunto: ¿ De qué me habla Dios? ¿ De qué me habla el dinero? Jesús me dice que no puedo servir a los dos…y tengo que elegir sin engañarme . Sus Palabras son verdadera enseñanza y yo creo en Ellas me fío de Ellas quiero que cale en mi espíritu hasta lo más profundo de mi ser, no sólo leerlas o escucharlas, porque están dichas por Él para ser creídas y para ser cumplidas…Me advierte seriamente lo fácil que es caer en la “adoración ” de lo que representa el dinero. Quiere que sea astuta, sagaz para calibrar como puedo manejarme y tener una actitud de equilibrio para elegir lo importante, que es Dios, y no caer en un fariseismo, lleno de ambición, de codicia y de adoración a “dioses” falsos que me separan del verdadero Dios y de mis hermanos. El dinero se burla de Dios en la persona de Jesús, me duele esa realidad…pero el mismo Evangelio me lo dice…..y sigue pasando aquí y ahora. El texto de este domingo me conmueve y me ha hecho ver dónde tengo que poner mi corazón y de qué quiero llenarlo, porque según la Palabra de Jesús, y creo firmemente en Ella, debo buscar primero el Reino y todo lo bueno que este representa de amor , de justicia, de paz, de fraternidad.. sencillamente llenar todo mi ser, toda mi vida de Dios porque sé que lo “demás se nos dará por añadidura ”
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DESDE LA MISIÓN
(mujer, soltera, profesional, misionera laica en país desfavorecido)
Jesús nos llama a estar en el mundo para anunciar su Buena Noticia, trabajar por el Reino y para ello debemos estar libres de ataduras… pero… ¡cuanto nos cuesta liberarnos del materialismo que impera!
Este texto me trajo a la mente una familia haitiana que no tenía para comer, recibieron unas bolsas con alimentos que les daría para una semana, sin embargo ellos cocinaron casi todo e invitaron a los vecinos, que también pasaban necesidad, fue un día de fiesta.
Para mi fue una gran lección, compartir lo que se tiene, primero están las personas.
Allí la gente daba prioridad a estar, disfrutar con los vecinos, amistades… con los enfermos… Aquí estamos atados a mil obligaciones para cubrir nuestras necesidades (bastantes de ellas impuestas por el sistema de consumo) y eso, en muchas ocasiones, nos impide dedicar tiempo a las relaciones personales.
Necesitamos ganar dinero, tener las necesidades básicas cubiertas… pero que esto no nos sirva de justificación para olvidarnos de lo que verdaderamente importa: las personas, nuestros hermanos y hermanas, de disfrutar y compartir con los que nos rodean.