¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ESPERANZA QUE RENACE
(mujer, casada, una hija, su marido trabaja, vive en país asolado por una catástrofe natural, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
En este evangelio se resalta el deseo de una familia de buscar y cumplir lo establecido por la ley del Señor. Esto es agradar al Señor en UNIÓN familiar.
Durante este tiempo de Navidad las familias celebran juntas el renacer del niño Jesús en sus vidas. Las palabras de Simeón se hacen todavía más fuertes hoy en día en nuestra realidad como país ” luz para alumbrar a las naciones” donde todavía a más de cien días del paso del huracán no tenemos energía eléctrica “luz”. A pesar de esto y otras circunstancias que trae la convivencia entre la diversidad de estilos de vidas ha sido esperanzador ver familias de mi comunidad parroquial celebrar unidas el nacimiento de nuestro Salvador. La falta del servicio de energía eléctrica no ha evitado que la familia de sangre y las familias dadas como gracia de Dios hayamos celebrado este acontecimiento que llena de esperanza nuestra situación.
Durante la fiesta de Navidad de mi trabajo pude experimentar la alegría de este tiempo navideño. Iniciar la celebración con una oración y peticiones al Senor de todos mis compañeros, provocó en mí un gran sentido de unidad, consuelo y alegría llevandome a asumir una actitud de confianza en las promesas del Señor, así como confiaron Simeón y Ana. También fue motivo de mucha alegría unirme a mi familia luego de la misa de Nochebuena, una bendición haber compartido, comer, bailar, hablar y dormir juntos en un mismo hogar.
A través de las redes sociales he podido enterarme de la cantidad de familias amigas y extendidas que se han ido fuera del país para pasar unos días de vacaciones. Las razones deben ser variadas, entre ellas despejar sus mentes, ver otros panoramas y recargar fuerzas para seguir luchando al regresar a la Isla ante las situaciones que provoca la falta de “luz” al bienestar en general. Pero hay algo en ellas y es que están unidas e ” iluminadas”. Una de ellas en especial ha expresado que ha sido una bendición de Dios la experiencia maravillosa de viajar juntos.
Que nuestro Señor Jesús llene de bendición a cada rincón mi Isla y en especial nos traiga unión, comprensión, compasión y amor a todas nuestras familias y a las del mundo entero en este tiempo de Navidad.
DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana )
Felicidades a todas las familias, las numerosas y las que son un “tú y yo”; las que llegan a fin de mes y las que hacen malabares para sobrevivir; las que tienen hijos y las que no, también a aquéllas, a las que los hijos hace tiempo marcharon de casa para formar sus propias familias; a los abuelos, a las abuelitas; a las tías y a los tíos, a todos los hermanos de sangre o no, porque los lazos del corazón son más fuerte que los de la sangre. A todas las que este año lloran la ausencia de un miembro de su familia; María la madre de Dios, que conoce perfectamente el dolor de la muerte de un hijo, dolor que se le clavó como una espada en el corazón, cuidará con amor maternal de todos ellos. Para todas las familias rotas, doloridas, para las que les falta un poquito de esperanza. Para las familias unidas que se siguen juntando en Navidad; para todos los niños que nacieron y aquéllos a los que no dejaron vivir, ni darles la oportunidad de tener una familia que cuide de ellos. Para todas las familias, que aguardan la liberación de Jerusalén, que toman a Jesús en sus brazos, que ven al Salvador en medio de ellas, para todas ellas, felicidades, familias … sagradas..
(mujer, casada, una hija, su marido trabaja, vive en país asolado por una catástrofe natural, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
En este evangelio se resalta el deseo de una familia de buscar y cumplir lo establecido por la ley del Señor. Esto es agradar al Señor en UNIÓN familiar.
Durante este tiempo de Navidad las familias celebran juntas el renacer del niño Jesús en sus vidas. Las palabras de Simeón se hacen todavía más fuertes hoy en día en nuestra realidad como país ” luz para alumbrar a las naciones” donde todavía a más de cien días del paso del huracán no tenemos energía eléctrica “luz”. A pesar de esto y otras circunstancias que trae la convivencia entre la diversidad de estilos de vidas ha sido esperanzador ver familias de mi comunidad parroquial celebrar unidas el nacimiento de nuestro Salvador. La falta del servicio de energía eléctrica no ha evitado que la familia de sangre y las familias dadas como gracia de Dios hayamos celebrado este acontecimiento que llena de esperanza nuestra situación.
Durante la fiesta de Navidad de mi trabajo pude experimentar la alegría de este tiempo navideño. Iniciar la celebración con una oración y peticiones al Senor de todos mis compañeros, provocó en mí un gran sentido de unidad, consuelo y alegría llevandome a asumir una actitud de confianza en las promesas del Señor, así como confiaron Simeón y Ana. También fue motivo de mucha alegría unirme a mi familia luego de la misa de Nochebuena, una bendición haber compartido, comer, bailar, hablar y dormir juntos en un mismo hogar.
A través de las redes sociales he podido enterarme de la cantidad de familias amigas y extendidas que se han ido fuera del país para pasar unos días de vacaciones. Las razones deben ser variadas, entre ellas despejar sus mentes, ver otros panoramas y recargar fuerzas para seguir luchando al regresar a la Isla ante las situaciones que provoca la falta de “luz” al bienestar en general. Pero hay algo en ellas y es que están unidas e ” iluminadas”. Una de ellas en especial ha expresado que ha sido una bendición de Dios la experiencia maravillosa de viajar juntos.
Que nuestro Señor Jesús llene de bendición a cada rincón mi Isla y en especial nos traiga unión, comprensión, compasión y amor a todas nuestras familias y a las del mundo entero en este tiempo de Navidad.
DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana )
Felicidades a todas las familias, las numerosas y las que son un “tú y yo”; las que llegan a fin de mes y las que hacen malabares para sobrevivir; las que tienen hijos y las que no, también a aquéllas, a las que los hijos hace tiempo marcharon de casa para formar sus propias familias; a los abuelos, a las abuelitas; a las tías y a los tíos, a todos los hermanos de sangre o no, porque los lazos del corazón son más fuerte que los de la sangre. A todas las que este año lloran la ausencia de un miembro de su familia; María la madre de Dios, que conoce perfectamente el dolor de la muerte de un hijo, dolor que se le clavó como una espada en el corazón, cuidará con amor maternal de todos ellos. Para todas las familias rotas, doloridas, para las que les falta un poquito de esperanza. Para las familias unidas que se siguen juntando en Navidad; para todos los niños que nacieron y aquéllos a los que no dejaron vivir, ni darles la oportunidad de tener una familia que cuide de ellos. Para todas las familias, que aguardan la liberación de Jerusalén, que toman a Jesús en sus brazos, que ven al Salvador en medio de ellas, para todas ellas, felicidades, familias … sagradas..