¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
(matrimonio con un hijo, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a comunidad cristiana)
El mensaje del evangelio de hoy lo hemos vivido todos en alguna ocasión. Personalmente, hemos recibido en numerosas ocasiones comentarios sobre nuestro comportamiento, y hemos compartido nuestra percepción con otro sobre su comportamiento. Algunas veces ha sido de persona a persona, y otras veces habrá sido en grupo. En todas las ocasiones, como dice Jesús, es bueno aceptar las críticas y saber expresarlas hacia los otros; haciéndolo, todos salimos ganando. Aun así, muchas veces nos pasa que vivimos la crítica del otro más como un ataque que como una ayuda. Tenemos que fijarnos en las palabras de Jesús para entender que es todo por nuestro bien.
Estando en este lugar por donde pasa mucha gente, y donde nosotros estamos ahora al frente, pero hay muchos otros que se sienten responsables de lo que aquí se hace, debemos estar atentos más que nunca a los comentarios y críticas de los que nos rodean. Esto nos servirá para mejorar nuestra misión, para avanzar, y para sentirnos, también, en comunión con todos los que aman el proyecto y que quieren lo mejor para él y para nosotros. Además, siendo un proyecto ubicado en un pais ajeno, debemos predicar con el ejemplo y ser modelo de comunicación y fraternidad.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Me imagino que así como a los amigos de nuestros hijos les parecen raras o distintas las costumbres de casa, e incluso se atreven a probar cosas “nuevas” como el melón (a los nuestros les pasa lo mismo a la inversa), el inicio del curso debe ser así, abiertos a las nuevas experiencias, reinventar lo que ya hemos hecho otros años, mirar con otros ojos o por medio de otros lo que ya sabemos. Todo esto nos resulta diferente y muy enriquecedor.
Aceptar la corrección y corregir no está muy de moda pero es imprescindible. ¿Cómo se educa entonces si no hay límites y no existe la perfección? Comprensión, exigencia, amor, ejemplo, perdón, alegría, donación, coherencia… están en la mochila. Es un reto para nosotros sacarlos en este curso que comienza y que reinventamos, sin olvidar la oración y la reunión con Padre Dios, ¡imprescindible!