SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE UNA VIDA NUEVA
(mujer, casada, acaba de ser madre por primera vez, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar) 

“Él va llamando por el nombre a sus ovejas”¡Qué importante es para cualquier persona ser llamado por su nombre! Porque nuestro nombre es la primera herencia que nos dejan nuestros padres. En él se define la identidad que querían para nosotros. ¡Que sensación tan bonita cuando te llaman por tu nombre!. En él reside lo que somos. Así que conocer el nombre de alguien no sólo nos permite diferenciarle de otros -no, es algo mucho más profundo- sino que nos permite conocer cómo es, sus virtudes, defectos, su manera de entender la vida.
A mi marido y a mi nos llevo algún tiempo elegir como se llamaría nuestro hijo. Ambos teníamos claro que debía evocar a Dios para que así su personalidad estuviera marcada por Él y rodeado del aura que sólo el nombre de un ángel puede tener.
Es precioso ver como responde con una sonrisa cuando lo llamas. Se siente feliz, seguro, tranquilo, sin miedos, … Y son esos los sentimientos que en mí evocan este evangelio y el Salmo El Señor es mi Pastor (Salmo 23). Él es el pastor de todos y da la Vida por cada uno de nosotros. Meditar el evangelio de hoy me recuerda el modo íntimo en que Dios nos conoce a cada uno, cómo ese “saber nuestro nombre” es saber quiénes somos y amarnos así sin mascaras ni artificios.


DESDE LA NOVEDAD DEL MATRIMONIO
(matrimonio reciente, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Jesús es la clave. No es un pastor más, es el Pastor por excelencia, la puerta misma del redil. El encargado de dar su lugar, su legitimidad a todos los demás pastores. ¡Y cuánta gente intenta pastorear a un matrimonio joven! ¡Cuántos intereses creados, cuántas presiones sociales! ¡Cuánta gente que pretende llevarnos con ellos y decirnos qué hacer, cómo comportarnos, qué valores tener!
¿Cómo distinguir a los que pueden hacernos crecer y ser mejores esposos y mejores cristianos, de quienes sólo buscan su propio beneficio? Jesús nos da hoy la respuesta: “fíate de los que te llevan hacia mí; no te dejes llevar por quienes no han entrado en tu vida a través de mi puerta”. Huyamos, como las ovejas, de aquellos que entran en nuestra vida pretendiendo ser pastores, pero lo han hecho saltándose la valla, de manera violenta, evitando la puerta, siempre respetuosa y delicada, de Jesús.


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