SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LOS NECESITADOS
(hombre, casado, trabaja, 2 hijas, colabora con varios proyectos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

En esta semana, el evangelio me invita a reflexionar sobre cada una de las personas que dan su vida por los demás en muchos rincones olvidados de nuestro mundo. Hoy en día, la crisis de refugiados, trae también el testimonio de personas que, como Jesús resucitado, pasan por nuestras vidas sembrando el bien, y muchas veces no somos conscientes de ello. En los campos de refugiados de muchos lugares de nuestro mundo hay personas que día tras día comparten su pan y se entregan, dándonos un ejemplo para que, en la medida de nuestras posibilidades, hagamos lo mismo en nuestro entorno con las personas que sufren. Esta semana, seamos conscientes de ello, e intentemos parecernos algo más a ellos

DESDE UNA VIDA NUEVA
(mujer, casada, acaba de ser madre por primera vez, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar) 

Todos sabemos lo que es experimentar la pérdida y la desilusión. Sentirnos decepcionados. Al igual que los discípulos sabemos lo que se siente al estar en el camino a Emaús. Incluso en esos momentos de desesperación Jesús se hace presente en medio de nosotros pero en muchas ocasiones nos ocurre lo que a los discípulos, y pensamos: ¿quién me ayudará?. Se nos olvida que él camina a nuestro lado. Es en esos momentos cuando más tenemos que abrir los ojos y nuestro corazón para reconocerlo, y reconocer el proyecto de AMOR que tiene para nuestra vida.
Al leer el evangelio de hoy no puedo evitar recordar los días amargos que vivimos mi marido y yo antes de la llegada de nuestro pequeño. Y es que pasamos días de incertidumbre porque después de meses no me quedaba embarazada Cuando nos disponíamos a empezar con las pruebas de fertilidad llegó la providencia. Cada día veo en mi hijo y en mi familia la voluntad de Dios y procuro recordarme que Él me acompaña durante todo el camino pero debo pedirle que se quede con nosotros cuando parta el pan.


DESDE LA NOVEDAD DEL MATRIMONIO

(matrimonio reciente, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Jesús se acerca a los discípulos mientras van conversando. Así también nosotros, como pareja, hemos de entender que Jesús no podrá ser el centro de nuestro matrimonio si no tenemos entre nosotros una buena comunicación, si no caminamos hablando “de todo lo que ha sucedido”.
Pero una vez que está con ellos, no lo reconocen. ¡Qué difícil es, a veces, descubrir la presencia de Dios en la rutina del trabajo, en las personas que vemos todos los días, en nuestra pareja! Tendemos a creer, con suma facilidad, que ya conocemos todo de quienes tenemos más cerca, y así cerramos la puerta a descubrir la acción de Dios, siempre nueva, en el otro.
Por último, los discípulos reconocen a Jesús cuando hace lo que le vieron hacer antes de morir: partir el pan. Por fortuna, la convivencia matrimonial nos regala infinidad de momentos para hacer lo mismo: partirnos, darnos. Momentos para dejar ver a Jesús a través de nosotros, y momentos para poder verlo en los actos del otro.


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