¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA CUARESMA EN FAMILIA
(hombre, casado, trabaja, 4 hijos, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cada vez que leo la pasión de Cristo, me viene siempre a la cabeza las imágenes de varias películas que recrean al detalle las escenas narradas y siempre me hago una pregunta; ¿Como podían hacerle eso a Jesús, al Dios a quien tenían en ese momento en carne y hueso? Simplemente,no le reconocieron.Y ocurre con nosotros lo mismo en nuestras familias cuando somos como los personajes que aparecen en la lectura.
Cuando no nos creemos sus palabras como el Sumo sacerdote, cuando le traicionamos a la mínima como Judas,cuando le prometemos cosas que no cumplimos como Pedro, cuando le negamos, cuando nos lavamos las manos sin querer que nos moje su mensaje, cuando lo crucificamos, etc…….
En la variedad de familia que formo y pertenezco todos tenemos nuestro papel en esta pasión, y es que esta, la vida en familia ,es una historia de amor y sufrimiento,y quizás solo nos demos cuenta de papel que tiene Cristo en ella cuando como el romano,después de todo lo ocurrido se de cuenta diciendo !Verdaderamente,este era el hijo de Dios!, y aquí es donde radica todo,el final de la Pascua, que cuando todo aparece haber acabado,comienza todo de nuevo.
Y es cuando en esos momentos mas que exclamar ¡Cuanto sufrió!, sería mejor que gritásemos ¡Cuanto nos amó y nos ama! Y cuando nos lamentamos de cuanto de sufrimiento hay en nuestra vida nos preguntemos ¿cuanto amamos?
DESDE LOS INMIGRANTES Y REFUGIADOS
(mujer, soltera, participa activamente en la lucha de los derechos de los inmigrantes, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
En la Pasión el Señor sigue entregándose a su Pueblo. En la Cruz está abandonado, como tantos inmigrantes y refugiados, que se sienten y experimentan esa soledad del abandono. Claman como en el salmo, Desterrados muy lejos de nuestra tierra, sin hogar ni casa propia; entonces surge el grito- ¿Dónde estás? ¿dónde estás? – Jesús clama al Padre _Elí, Eli lamá sabaktani- No le entendían los que estaban a su alrededor, pués eran mercenarios. Su grito es el clamor de los pobres, de los inmigrantes y refugiados.
Jesús con su oración sigue clamando por su pueblo. Así fue el sábado pasado, al asistir más o menos 250 personas de diferentes puntos de la ciudad para seguir preparándose e informar a la comunidad. Hizo acto de presencia el alcalde de la ciudad, re-afirmando a los presentes que vivimos en una ciudad santuario, concurrieron también otros concejales de diferentes precintos, al igual que una congresista. “Estamos aquí para apoyarles y para que su voz llegue al Congreso estatal.
Hubo una gama de talleres a saber: Salud mental, Tutela, Conozca sus derechos, Ciudadanía, Consulados de dos diferentes países, Derechos de los Trabajadores, Protección de bienes. Son las respuestas ante el Clamor de Jesús en su agonía. También Padre Dios sigue dando su respuesta, cuando el domingo pasado se desplazaron varios voluntarios, en un vecindario, donde los de Seguridad Nacional, el fin de semana rondaron el área. Se movilizó una marcha visitando locales, informándoles a las personas sus derechos antes estas visitas inesperadas. Sobre todo, inspirándoles confianza, recordándoles que no están solos. A la puerta de una Parroquia se les dio también información.
Un regalo más, ha sido la declaración de un Obispo de la Ciudad de México, al calificar de inmoral, el que compañías constructoras se presten a lucra, con la construcción del Muro, además de traicionar a la Patria. Verdaderamente Jesús vive entre nosotros, sigue clamando al Padre, para darnos Vida y Vida en abundancia. Gracias por amarnos.
DESDE LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
(hombre, casado, jubilado, voluntario de pastoral penitenciaria, pertenece a movimiento eclesial)
“Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí este cáliz, pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres” Podríamos considerar este momento en la vida de Jesús, el momento culmen, en donde Él alcanza la verdadera consciencia de que era verdadero Dios y verdadero Hombre. El comportamiento de Jesús en esta noche de Getsemaní, en la que ve claramente cuál es su final, su humanidad se rebela, le hace sudar sangre, tiene tristeza de muerte, pero ahí su testimonio para nosotros. Acoge la voluntad del Padre a sabiendas de lo que ello significa, porque es el Hijo del Hombre. Ahí tenemos ante nosotros, que estamos casi siempre tentados de tirar la toalla ante situaciones difíciles y dolorosas, que nos cuesta asumir cuál es nuestro futuro cercano, lo que es verdaderamente humano. “El Espíritu es decidido pero la carne es débil” le dice a sus discípulos al encontrarlos dormidos. Ese Espíritu, es nuestra fe en Jesucristo, la única que puede hacernos vencer nuestros miedos y temores, y agarrarnos con fuerza a esa cruz, al final salvadora.