¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA CUARESMA EN FAMILIA
(hombre, casado, trabaja, 4 hijos, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
En el texto de Jesús y la samaritana se explica con detalle el lugar , el ambiente, los acontecimientos etc para poner bien en situación a cada uno en esta historia.
Como familia nos parecemos a la Samaritana, hay momentos en los que nos centramos solo en la ley,en lo que dicta la sociedad “tú eres judío y yo samaritana,¿como me pides que te de agua?”, esto ocurre cuando actuamos según el mundo ve a la familia, cuando quiero solo mis proyectos sin contar con el resto, descartando al mayor que ya no es útil, cuando no me implico en el crecimiento de los demas miembros…
Pero con Jesus este modelo no funciona, y justo despues ya no insiste en pedirnos agua sino que nos ofrece un agua diferente,a la que no podemos rechazar.
Y otra vez caemos en la duda de sus palabras, “No tienes con que sacarla y el pozo es hondo.¿De donde sacaras esa agua?”.En mi familia tenemos esta experiencia de saber que por un lado el Señor nos propone algo diferente, pero caemos en la duda de si lo que realmente nos pide es verdadero, …pero si opto por hacer lo que me pide, perderé la oportunidad de ganar mas dinero ,si le digo la verdad a mis padres entonces ya no seré el mas popular entre los amigos……… siempre dudando de donde esta la verdadera agua .
Y también como la samaritana nos dejamos llevar por solo el interés de querer encontrar este agua eterna tan solo para no tener que molestarnos en volver al pozo mas veces.Muchas veces las ganas de calmar la sed de necesidades y deseos nos hacen pasr por alto las necesidades espirituales.
Pero Jesus siempre nos pone en nuestra realidad queramos o no, `porque tiene un proyecto sobre nosotros, “Ve llama a tu marido y vengan los dos”, Jesus ya sabia que tenia cinco maridos pero siempre nos pone en la verdad para que la descubramos en familia y una vez ha ocurrido esto viene lo mejor….Jesús nos ha puesto tan en la realidad y tenemos tanta sed de sus palabras que no tenemos otra opción que contarlo a todos como hizo la samaritana.
Que el Señor siga acudiendo a nuestro encuentro de tal manera que seamos pozos donde las demás familias acudan a nosotros a calmar su sed.
DESDE LOS INMIGRANTES Y REFUGIADOS
(mujer, soltera, participa activamente en la lucha de los derechos de los inmigrantes, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
En este evangelio Jesús encuentra a la Samaritana cerca del pozo, lugar tradicional para los encuentros y conversaciones. De la misma manera los lugares de encuentro para las comunidades de inmigrantes y refugiados han sido y siguen siendo los lugares: de Culto, Parroquias y Escuelas.
Jesus parte de la necesidad muy concreta de su propia sed y obra de modo que, la mujer se sienta necesaria y servidora. También Jesus sigue obrando de la misma manera, en la respuesta que se da a los refugiados e inmigrantes. Antes de que se llevase a efecto la 2.a Orden ejecutiva del Presidente, dos jueces federales la detuvieron.
Por otra parte las comunidades donde hay peligro de órdenes de deportación, Jesús actúa para que esa Samaritana, o sea nosotros el pueblo y personas cualificadas, nos sintamos necesarios y listos para servir. El domingo pasado lo hemos visto, y participado de la iniciativa, en el templo de la Inmaculada Concepción, donde 53 abogados dieron respuesta para preparar una tutela temporal, para los papas que lo solicitaron; para poder proteger a sus hijos, en caso de deportación de los padres.
Los abogados atendieron cerca de 400 familias. La mayoría de ellos de origen Estadounidenses, también había Latinoamericanos. Nosotros, el pueblo, dirigimos a las personas, para que todo fuese de manera ordenada, tranquilamente y atentos a lo que necesitaran. Fungimos como testigos. Los sacerdotes de la Parroquia prestos para ofrecer agua a los asistentes y galletitas..
DESDE LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
(hombre, casado, jubilado, voluntario de pastoral penitenciaria, pertenece a movimiento eclesial)
En este pasaje evangélico podemos situarnos en la actitud de Jesús y de la pecadora. En cualquier situación de pecado, Dios está pendiente de nosotros y se acerca con su misericordia sin tener en cuenta la gravedad de nuestras faltas, para ofrecernos ese perdón, esa agua que vivifica. La vivencia de enfrentarte con hombres recluidos en cárceles por delitos, a veces, muy graves, te hace reconocer que ese mismo acercamiento ya es un comienzo de sanación. El recluso está rodeado de un ambiente hostil por parte de otros internos e incluso ellos lo ven, en los propios funcionarios. El hecho de que alguien, ajeno a todo ese mundo, se les acerque, hable con ellos, se interese por su vida, se abren al diálogo como lo hizo la samaritana. Se plantean, que alguien no perteneciente a ese mundo, pueda acercarse a ellos para llevarles algo de consuelo y esperanza, que no están solos, que hay personas que se preocupan por ellos sin esperar nada a cambio, e incluso rezan por ellos. Para algunos es un vaso de agua fresca en medio de su desierto.