SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA CUARESMA EN FAMILIA
(hombre, casado, trabaja, 4 hijos, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Como a estos tres discípulos, el Señor nos llama en familia en ocasiones a vivir algo único, a vivir experiencias a solas con Él, donde nos sentimos tan a gusto que llegamos a decir como Pedro ¡Señor, qué bien se esta aquí!
Son experiencias que nos hacen reconocer como familia la verdadera importancia de Jesús en nuestras vidas. Él, después de hacer muchas cosas en su vida pública hace algo diferente, se lleva a tres de sus discípulos rompiendo con lo cotidiano, a lo alto de un monte para mostrarles su Gloria.
En mi familia estos momentos de encuentro especial con Dios ocurren al salir de nuestra rutina, de nuestra cotidianidad diaria. Cuando, por ejemplo, un domingo cualquiera hemos adornado la mesa con flores, velas y algún icono para rezar juntos. O bien cuando hemos asistido a eucaristías en otras parroquias que celebran su fe de manera especial, con otros estilos y formas de vivir la Palabra, en convivencias, campamentos, peregrinaciones,… A mis hijos les sorprende cada vez que nos acercamos de esa manera en familia al Señor y les hacemos partícipes de que ellos pueden expresarse como sientan y quieran porque el Señor se hace presente también para cada uno de ellos.
Es importante acudir en familia a la llamada de Jesús, a lo alto del monte como los discípulos, rompiendo la rutina, la comodidad, para darnos cuenta, que fuera de lo ordinario solo Él es extraordinario. Que vivamos la experiencia en familia de acrecentar nuestra fe en esos momentos aprovechando lo que nos ofrece la Iglesia en esta cuaresma para vivir esta Transfiguración de Jesús.

DESDE LOS INMIGRANTES Y REFUGIADOS
(mujer, soltera, participa activamente en la lucha de los derechos de los inmigrantes, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar) 

En este Evangelio se nos deja ver la identidad del Hijo; suscita a los tres testigos el temor de Dios y se postran los tres, faz en tierra. Esta visión está estrechamente ligada al Misterio de la Pascua, pero hay que pasar primero por la Pasión y muerte.
Hay un paralelo entre lo que se está viviendo en la comunidad inmigrante en nuestra ciudad y en todo el país. También ha vuelto a acercarse al Señor, de manera particular a un retiro que se tuvo la semana pasada, al cual asistieron solo de esa parroquia 400 y pico personas, volviendo también esos rostros hacia Él; terminando con una hora Santa y el Sacramento de la Reconciliación.
Ese miedo por lo incierto, porque cada vez que se firma una orden ejecutiva, vuelve el desasosiego. Más sin embargo la respuesta de Dios está ahí, ante las amenazas de deportaciones masivas. Nos da esa esperanza ante la unión de todos, sin diferencia de color, lengua o religión. Cada vez más se declaran otras ciudades santuario para proteger al inmigrante. Se colectan firmas, y se buscan las formas legales de detener esas órdenes ejecutivas, por fallos en contra de la constitución y de los derechos humanos.
Por otra parte se siguen impartiendo talleres para informar a las personas, que pueden hacer valer sus derechos. Que sepan distinguir entre una orden administrativa y la orden firmada por un juez.
En fin, darles a saber que no están solos. Se ha repartido las palabras del Santo padre, que pronunció en el VI Foro internacional de Migración y Paz que se llevó a cabo en Roma: “ACOGER, PROTEGER, PROMOVER E INTEGRAR A LOS MIGRANTES”.


DESDE LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO
(hombre, casado, jubilado, voluntario de pastoral penitenciaria, pertenece a movimiento eclesial)

“Levantaos, no temáis”. Son las palabras que Jesús dirige a los tres apóstoles, que serán los mismos que le acompañaran en Getsemaní. No comprenderían todo lo sucedido en el Tabor, hasta después de la Resurrección. Cuando nos desborda la realidad y la angustia, cuando nos encontramos en situaciones a las que no vemos salida, nuestra sensación es de temor a no ser capaces de superar esas circunstancias, a veces de pecado cometido. La vivencia de la cárcel, de esa pérdida de libertad que no valoras hasta que te encuentras rodeado de altas murallas inexpugnables, lo único que puede aliviar ese temor, es el pensar que en esas circunstancias angustiosas, puedes aprovechar tantos silencios “en tu celda” para encontrar a Dios, para oír la voz del Señor que te grita: ¡No temas, levántate que yo estoy contigo! ¡Yo te lleno de esas ansias de perdón y libertad! Te servirán para sobrellevar esa vida de aislamiento. Descubrir en mí el más sublime don, Dios mismo.


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