¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS MAYORES
(hombre, 88 años, casado, vive con su mujer e hija, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Seguir a Jesús conlleva en este caso tomar decisiones que cuestan. Se me presentó una ocasión en el mundo laboral en la que tuve que decir: NO, la decisión fue dura. Apareció un caso de corrupción y esa negativa mía me ocasionó problemas serios con los compañeros del equipo y de alguno de los jefes. Problemas que se suavizaron cuando otro de los jefes me apoyó.
DESDE UN MOVIMIENTO ECLESIAL
(hombre, casado, 2 hijas, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
No pocas veces yo he ido al encuentro de Jesús en la montaña y en mi interior he escuchado esas bienaventuranzas, hoy como entonces, plenamente actuales. Es su propuesta de estilo de vida para mí. Una invitación exigente que en muchas ocasiones, por comodidad o por cobardía, no termino de aceptar. Valores para ser mejor persona; capaces de hacerme feliz y también de hacerme sufrir. ¡Qué admirables quienes son capaces de hacer realizad las bienaventuranzas y mantener viva la esperanza en medio de la desolación y el sufrimiento!
En la dificultad de vivir las bienaventuranzas, mi comunidad laical y los encuentros con otros laicos del movimiento, siempre han sido una palanca para salir de mi zona de confort; un impulso para retomar compromisos de paz, justicia y misericordia. Esa ayuda me ha hecho más fácil mantener una humilde fidelidad a las palabras que Jesús ha pronunciado para mi en la montaña.
DESDE EL TRABAJO
(madre e hija, trabajan juntas en empresa familiar, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Jesús se “sienta”, con nosotros, nos dedica tiempo explicándonos y solidarizándose con nuestros afanes y trabajos cotidianos y en todo aquello que nos pueda suceder en nuestra vida.
Somos conscientes que lo tenemos a nuestro lado en cada paso que damos, nos regala un código de conducta para no caer en la desesperanza y siguiendo su ejemplo porder empatizar y ser acampañante de nuestros hermanos.
Todo contribuye a la creación del Reino y nos hace acercarnos al amor que Dios nos tiene.