¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS MAYORES
(hombre, 88 años, casado, vive con su mujer e hija, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Jesús pasando junto al lago de Galilea vio a dos hermanos Simón y Andres que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dice: “Os haré pescadores de hombres”.
El seguir a Jesús conlleva en este caso como seglar, seguir el lema de acción católica que dice: Piedad, estudio y acción.
Cuando me reencontré con Jesus en mis años jévenes, vi muy claro el camino a seguir: el del apostolado seglar. Y con la ayuda siempre de Jesús me lancé a colaborar en la catequesis de niños y jóvenes así como en el mundo obrero: como las asociaciones católicas ferroviarias, hermandad obrera de acción católica y por último en el movimiento de seglares claretianos y de aquí ya…a la casa del Padre.
DESDE UN MOVIMIENTO ECLESIAL
(hombre, casado, 2 hijas, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Igual que en Galilea, Jesús ha ido pasando a nuestro lado, por nuestras familias y nuestras comunidades, buscando constructores del Reino. Menos pescadores, entre nosotros había de todo: informáticos, economistas, educadores, ingenieros, sanitarios, abogados, amas de casa, … Él nos ha ido llevando por sus caminos hasta comprometernos en apostolados diversos, unos propios y otros en misión compartida con otras instituciones. Y como el grupo de los Apóstoles, el Espíritu ha ido suscitando en nosotros el encuentro con otros laicos, con otras comunidades. Así me he visto yo implicado en un movimiento laical que sin duda ha enriquecido mi discernimiento y el de mi comunidad y ha contribuido a que seamos más fieles a nuestra vocación y a que demos más fruto.
Este domingo Jesús, incansable, sigue repitiéndome esas primeras palabras de su predicación: conviértete porque Mi Reino está cerca. Te necesito para construir el Reino. Es una llamada que resuena con frecuencia en mis ratos de oración, en mi vida ordinaria, en mis compromisos apostólicos y en el movimiento laical en el que participo. Hay mucha tarea de construcción, pero es poca mi capacidad de conversión.
DESDE EL TRABAJO
(madre e hija, trabajan juntas en empresa familiar, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Dos puntos que destacamos en la lectura:
1º La advertencia de Jesús, llamando a la conversión porque está cerca el reino de los cielos.
2º La llamada a seguirle y ser pescadores de hombres.
Esas llamadas son las que queremos atender.
Tenemos que partir de nuestro interior y convertirnos profundamente, para poder comprometernos con la construcción del reino. En el trabajo poniendo nuestro mayor esfuerzo, pero siempre impregnado del espíritu y la actitud claretiana.
No sólo nos comprometemos en la construcción del reino, sino que también debemos anunciarlo, dar testimonio con la actitud de entrega y amor a los demás en nuestra tarea diaria. Siendo pescadores de hombres.