¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ESPERA
(mujer, casda, 3 hijos, embarazada, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Cuando has tenido varios embarazos fallidos que han acabado en abortos, cuando te ha costado concebir, cuando los embarazos han sido de riesgo aun llegando a buen término,… el miedo está presente en cada célula de tu ser, invisible, inconsciente. Sin embargo Dios lo transforma en esperanza y en alegría, cuando aprendes a esperar en Él. Cuando aprendes a estar preparada y confiada en el Señor.
Así ha de ser toda nuestra vida. No una espera en el miedo a que venga el ladrón que se lleve tu dicha, sino una espera confiada en el Señor, que transforma cada acontecimiento de tu vida, incluso los dolorosos, para hacerte feliz en Él.
Preparar tu vida para recibirlo, aunque es un aprendizaje, es simplemente dejarse estar en Él. Todo tu ser en Él. Tus oraciones, tus sentimientos, tus planes, tus proyectos, tus hijos, tu familia, tu embarazo, tú, en Él.
Que mejor manera de prepararse a una nueva vida que confiando tus miedos e ilusiones en Él ¿Con qué nos sorprenderá?
DESDE LA FAMILIA
(hombre, casado, trabaja, tres hijos, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Estad en vela para estar preparados, para la llegada de Dios a nuestra vida. Para la llegada del amor auténtico. Es algo que en realidad pienso mucho ultimamente. Exacto: eso es, pienso y pienso y sigo pensando… y al final me cuesta mucho estar atento. Estar sin más, como Dios está sin más en todos nosotros.
Pero el día a día parece una base de datos que hay que organizar. “¿A que hora vuelves de trabajar? Hay que llevarla al medico, pido cita con el dentista, no me da tiempo a llevarles a música, ¿Puedes ir tú? Me han puesto una reunión a la tarde, hoy comunidad…” Despierto a las niñas por la mañana, empiezo tranquilo y termino desquiciado. Hija petarda, ¡Levantate ya, y anda! Sí, pero ni yo soy Jesucristo ni hablo a mi hija trayendo salvación sino un mosqueo considerable porque no se quiere levantar de la cama. Desayuno enfadado y me voy corriendo a trabajar, y luego de un lado a otro durante todo el día. Y bueno, en realidad mentiría si no dijera que me siento muy afortunado de tener una familia en la que puedo sentir y dar tanto cariño. Pero también quiero pedir a Dios que me de serenidad para poder degustar de su presencia alli donde más estoy, en mi dia dia, con los que conviven conmigo, y así poder a ellos tambien llevar su gracia
DESDE LA LAUDATO SI
(mujer, soltera, trabajadora social y voluntaria en ONG-D, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
El evangelio de este primer domingo del adviento es para mí, como todos los años, una invitación a estar atenta…a vivir con intensidad, superando las rutinas, para poder descubrir en cada momento la presencia de Dios que se nos regala en la vida cotidiana. Este regalo se nos muestra de muchas maneras y si estamos suficientemente despiertos seremos capaces de descubrirlo y disfrutarlo.
En su encíclica Laudato si, el Papa Francisco nos invita a descubrir esa presencia de Dios en la naturaleza, a descubrir su belleza y agradecerla, a sentirnos criaturas en comunión con las demás criaturas. Esta nueva manera de situarnos nos puede llevar a cambios muy concretos en nuestro estilo de vida (nuestro modo de consumir, de utilizar los recursos con los que contamos, de relacionarnos con los demás desde la gratuidad,…).
La preocupación por la ecología quizá no sea algo a lo que los cristianos hayamos dado la importancia que se merece. Pero reconocernos como criaturas y como cuidadores de la creación junto con Dios nos puede llevar a una verdadera conversión y a cambios duraderos en nuestra relación con Dios, con los hermanos y con la naturaleza: “Si los desiertos exteriores se multiplican en el mundo porque se han extendido los desiertos interiores, la crisis ecológica es un llamado a una profunda conversión interior. […]Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana.” (LS 217)