SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE LA JMJ
(joven, estudiante, en grupos parroquiales, participante en la JMJ)

Habitualmente comienzo a orar dando gracias por el paso de Dios por mi vida y lo que esto ha supuesto en ella, también doy gracias por todos aquellos que un día apostaron por mi y fueron luz para que yo siguiera este camino. A pesar de todo, creo que no soy todo lo agradecido que debería puesto que también mostramos gratitud con nuestra vida, en los gestos del día a día. Al contrario que el leproso, Jesús me salva a diario a pesar de no dar muestras de mi fe y esto lo hace porque es misericordioso. He sido testigo de esa misericordia, en mi caso inmerecida, que Dios nos regala y que entrega porque simplemente por que es su papel, porque es amor. Parte de esta experiencia tubo lugar durante la JMJ, pues al igual que los diez leprosos yo también fui a encontrarme con Jesús para que me sanara. Es curioso lo reticente que soy en muchas ocasiones a acercarme al sacramento de la penitencia, quizás por vergüenza, a pesar de ser consciente del abrazo misericordioso de Dios una vez recibida la absolución, experimentada en esa sensación de liberación que no es el verdadero objetivo de la reconciliación pero que es inevitable sentirla al saberse perdonado y en paz con el Padre.

DESDE LA MISION
(mujer, soltera, trabaja en ONG-D, pertenece a comunidad cristiana y movimiento laical)  

El evangelio de este domingo para mi es una palabra que no me deja quedarme quieta, me llama a la misión de ponerme en camino. Porque Jesús camino de…; unos leprosos que se pararon…; Les dijo: Id…; mientras iban de camino…; se volvió…; Los otros ¿Dónde están?…; Levántate, vete…; cuantas expresiones en este corto evangelio relacionado con movernos, no paralizarnos; y lo mejor de todo esto es que en ese ir y venir, es donde aparece el actuar de Dios. Es donde puedo ver lo que me sucede y le sucede al hermano, lo que sucede a mí alrededor, donde veo cada día donde está el leproso más cercano y también el más lejano.
Se me viene a la cabeza ante este evangelio, que la vida del leproso no era nada fácil, el leproso era totalmente abandonado por la sociedad, el leproso era despreciado, alejado, etc… Y hoy ¿Cuántos leprosos tenemos? ¿Cuántos no pueden ni acercarse a nosotros por muchos y variables motivos? Han pasado muchos años desde que se escribió este evangelio, pero hay tantos hermanos despreciados, abandonados, etc… Hoy mismo, sin ir más lejos,  la primera noticia que he escuchado es que en lo que llevamos de año, en nuestro querido Mediterráneo, lugar que nos da tantos y tantos momentos increíbles y maravillosos, han fallecido más 4.500 personas sólo en lo que va de año, y todos sabemos de cuantos no están en esta estadística. Pero esta sólo es una de tantas situaciones que tenemos alrededor cada día de hermanos nuestros.
Por lo que este evangelio me interroga a responderme: ¿me muevo o me paralizo cuando miro a mi interior? ¿Cuándo voy de camino cada día? Pero os digo, que vivo en la esperanza de que otro mundo es posible si cada día podemos “Levantarnos” y movernos. Unos de diez leprosos pudo vivir esta gran experiencia de escuchar: Vete: tu fe te ha Salvado. Y como ningún cristiano nos salvamos solos, le pido al Padre: “Ten misericordia de NOSOTROS”, y que yo tenga misericordia con el hermano en mi caminar de cada día.


Publicado

en

por

Etiquetas: