¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, casada, jubilada, padece enfermedad degenerativa, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
El evangelio de esta semana que nos propone San Lucas este domingo es toda una lección poética de lo que debe ser nuestro comportamiento ante los hermanos.
Por un lado, a través de la pregunta del letrado, nos dice cuál es nuestro deber según la ley; por otro lado, a través de la parábola Jesús nos dice que hemos de ir más allá de lo que nos dice la ley. Cómo escudándonos en la ley misma, podemos dejar de lado a nuestros hermanos.
En este domingo se nos pone de manifiesto que es necesario agudizar todos los sentidos para captar la presencia de Dios en el clamor de los que sufren por las estructuras que se dominan por la violencia. También se nos propone que tenemos que asumir la solidaridad por encima de los preceptos culturales, sociales y religiosos.
Como creyentes, nos sentimos interpelados a hacer de la práctica del samaritano, un permanente modo de ser.
Respecto de mi situación concreta, me llama a practicar el amor en gestos concretos: ver, acercarse, consolar, curar,… hacia las personas que me rodean, incluso a aquellas que me producen miedo, dolor, incertidumbre… a pesar de a veces sentirme maltratada, apaleada.
Pido al señor que nos de a mi y a los demás, audacia suficiente para captar su presencia y sus clamores en las personas que nos rodean y que nos dejemos conmover, sea cual sea su condición
DESDE LA MISERICORDIA: DAR REFUGIO AL PEREGRINO
(mujer, soltera, participa activamente en la lucha de los derechos de los inmigrantes, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Encontramos el tema del viaje de Jerusalén a Jericó. Así como el migrante sale de la tierra natal, de su paraíso tan querido a un lugar extraño, hacia donde va huyendo de la corrupción, la violencia, el hambre, la maldad, la persecución en busca de una mejor calidad de vida.
Muchos de nuestros hermanos vienen a buscar trabajo, e igual que el samaritano, son asaltados, maltratados, en el trayecto, y lo son por aquellos que lucran con su necesidad. (Los famosos coyotes tráfico de personas), que les prometen pasarlos al otro lado de la frontera, por fuertes cantidades de dinero, extorsionándoles; y al final los abandonan al intemperie en el desierto.
Aún así los que logran llegar, todavía son víctimas de individuos, que por su situación migratoria no les pagan el salario justo, ni aún el mínimo. Más sin embargo hay también buen número de samaritanos que ofrecen refugio, a sus propios trabajadores, cerca de los sembradíos donde trabajan, un ejemplo es el estado vecino, sobre todo en el tiempo de la cosecha de verano. Los dueños buscan siempre a los inmigrantes, porque saben que son responsables y trabajadores.
También en el campo de la construcción, se encuentran en ocasiones personas profesionales, que por la necesidad, aprenden el oficio y se ganan con su esfuerzo y trabajo al arquitecto y les buscan de una manera u otra el que no se queden sin trabajo. Así se van ayudando unos a otros a trabajar en equipo. Gracias a Dios físicamente uno de ellos renta un apartamento en el edificio donde vivimos, y los trabajos que se necesitan entre la familia se le encomiendan a él. En su país era asistente de dentista, debido a que no tiene documentos no puede revalidar sus estudios. Pero Jesús no le abandona ni nosotros también. Literalmente tiene posada el peregrino.