¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA CUARESMA VIVIDA EN FAMILIA
(matrimonio, trabajan ambos, cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Que precioso Evangelio!!!! Si realmente nos juzgásemos cada uno por nuestras actuaciones otro mundo mucho mas humano y fraterno construiríamos. Que frase mas cierta la de ” solo vemos la paja que hay en el ojo de nuestro hermano y no vemos la viga que hay en el nuestro”.
Una llamada a pararnos antes de hablar, de juzgar, de realizar criticas que destruyen y no que construyen… Nosotros solemos decir a nuestros hij@s una frase que ellos ya se repiten unos a otros: “Si las palabras que salen de tu boca son para construir, entonces habla, si tus palabras son para destruir, mejor calla”. Que se nos pegue la lengua al paladar…antes de volcar en el que tenemos al lado actuaciones, sabiendo que las nuestras pueden ser peores….Animo y MIREMOS lo bueno y lo bello del corazón del otro.
Gracias y Feliz domingo!!!!
DESDE LA MISERICORDIA: DAR DE COMER AL HAMBRIENTO
(mujer, casada, tres hijos, delegada de Manos Unidas, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Que fácil nos resulta a veces juzgar ciertas situaciones, sobretodo cuando se trata de cuestiones de pobreza.
Parece que otros pueden hacer cosas para arreglarla y nosotros no, por que somos los más ocupados del mundo, por que no tenemos el dinero que otros tienen, y a veces nos pasamos la vida juzgando a los demás, cuando es Jesús el que nos va a juzgar a nosotros por dejar de hacer cosas para que nuestros hermanos necesitados tengan una vida mejor.
Es cierto, que cada momento de la vida nos requiere un compromiso, según nuestra situación. Por ejemplo, yo me acuerdo que cuando nacieron mi primer y segundo hijo y yo estaba muy atareada con ellos en casa y no podía asistir a actividades misioneras o comprometerme a prestar un servicio plenamente, entonces mi madre me decía. “No sufras por no poder asistir o comprometerte al cien por cien, Dios quiere de ti que ahora seas madre y esposa ”
Y ahora, cuando ya son mas grandecillos y ya no tengo a mis padres a quienes cuidar, y por tanto mi situación ha cambiado, no me puedo permitir el lujo de criticar a los demás por lo que hacen o dejan de hacer, sino que tengo que preocuparme por lo que yo haga o deje de hacer, por cambiar la vida de los más necesitados, claro está sin olvidar mi vocación de esposa y madre. Y asi, cuando se me brindó la posibilidad de viajar a la India con Manos Unidas, lo entendí como que Dios me daba esa oportunidad y me decia ” Ahora sí, es tu momento”.