¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, cuatro hijos pequeños, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Llega al final este tiempo de esperanza y termina con el bautizo de Jesús. Nosotros terminamos este tiempo con el gran día de la ilusión para los niños, primero con la cabalgata y luego con la mañana de reyes abriendo regalos. Su ilusión y su fe son desbordantes y como padres tratamos de mantenerles en esa inocencia a la vez que los preparamos para la vida adulta.
Intentamos que reciban el don de la fe, no basada en momentos espectaculares sino en el regalo que supone cada día que Dios nos da y también aprendemos de ellos, viendo la sencillez con la que viven cada momento y disfrutan del mismo, sin agobiarse por las cosas que no entienden ya que para eso estamos sus padres en los que confían.
Ojala nosotros mantuviéramos esa fe, saboreando cada momento y dejándonos llevar por el Padre en todas aquellas cosas que escapan a nuestro control teniendo la certeza de que somos los hijos amados de Dios y todo lo que ocurra es porque nos ama
DESDE LA MISERICORDIA
(mujer, casada, con cuatro hijos, voluntaria de Cáritas)
En mi tarea como voluntaria de Cáritas, tendría que esforzarme en imitar y aprender de Juan el Bautista. El actuó con humildad y reconoció a Jesús como hijo de Dios, y se los mostró a los demás.
Me pregunto porqué nos costara tanto reconocer en el otro a Dios, sobre todo si piensa diferente a nosotros. Es algo que se repite a menudo con la mayoría de las personas que acuden a Cáritas solicitando ayuda. Creo que la mejor ayuda que de nosotros podrían recibir sería darles testimonio del mensaje de esperanza que Dios nos da con la venida de su hijo Jesucristo y la gracia fortalecedora del Espíritu Santo.
Pidamos a Dios que como el Bautista sepamos reconocerlo y que podamos ayudar a que otros también lo reconozcan.