¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, cuatro hijos pequeños, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)
El evangelio de hoy nos muestra como los niños desde su sencillez y naturalidad reconocen a nuestro salvador y lo celebran, en este caso a través de su madre Isabel. El bebé salta de alegría sólo con oir el saludo de María, que lleva a Jesús en su vientre, y con eso Isabel ya cree, sabe, que lleva al Hijo de Dios. Qué sencillo parece todo como se recoge en esa escena y sin embargo, cuanto nos cuesta a nosotros confiar en Dios y en su voluntad, qué dificil es en muchas ocasiones dejarnos envolver por su manto y no dudar de sus decisiones…
Isabel se pone a gritar de alegría, hace una oración de agradecimiento de sencilla pero de extrema alegría e ilusión, porque el Salvador ha venido a su casa, lo tiene tan cerca….
El Señor también está en nuestro hogar, en nuestro corazón, pero sólo si lo hemos limpiado de impurezas y llenado de arrepentimiento y misericordia podremos notarlo y dejarlo actuar a través de nosotros como herramientas suyas que somos. Demosle gracias a Dios todos los días por perdonar nuestras debilidades y querenos con ellas y dejemosLe hacer en nuestro día a día, que su presencia en nuestro corazón nos transforme, haciendo que en nosotros se cumpla todo lo que Dios ha dicho.
Nuestros hijos viven estos días con ilusión desbordada, esperan las vacaciones en familia, disfrutar con los abuelos, jugar con los primos , y por supuesto los regalos, …Hagamos que este año el mayor regalo para nuestra familia y los que nos rodean sea que noten el amor de Dios en sus vidas y que pase lo que pase, tengan la certeza de que todo irá bien porque Dios nos cuida y nos quiere
DESDE LA MISERICORDIA
(Mujer, soltera, trabaja, voluntaria en comedor social y cáritas, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Siempre que leo este pasaje del evangelio me maravilla la entrega y disponibilidad de María. Tras recibir la noticia de que llevaría en su vientre al Hijo de Dios, y al enterarse de que su prima Isabel, ya mayor, también estaba esperando un hijo, no duda en pensar que necesitará ayuda y en partir a su casa para ofrecérsela. Pienso en María y en como se debía sentir tras la visita del Ángel y sin embargo, no se quedó en su casa, pensando en su nueva situación, en las dificultades que podría tener, en cómo se lo diría a José… se puso en camino para ofrecer su ayuda a su prima. Cuántas veces me centro en mis problemas, mis situaciones, mis circunstancias… y me encierro en ellos para resolverlos y lo último que se me ocurre es “partir a ayudar”. Cuántas veces me “ahogo en mis pequeños vasos de agua” y cuando el sábado llego al comedor y me encuentro con las personas que acuden allí a diario me doy cuenta de que he podido estar toda la semana dándole vueltas a mis cosas y cerrando los ojos ante la realidad que me rodea. Y allí también me encuentro con María…en esas personas que a pesar de sus circunstancias y de la realidad que están viviendo tienen una sonrisa para ti, una palabra amable, un “me alegro de verte”, “que tengas buen fin de semana”. Acabamos de comenzar el jubileo extraordinario de la misericordia, no hay que perder la ocasión que especialmente este año se nos pone para hacer especial hincapié en nuestra vida en ser misericordiosos con los demás como el Padre lo es con nosotros, en estar en continua partida como María, hacia el hermano que nos necesite. Es hoy María, como siempre maestra y modelo a seguir, una llamada a salir de nosotros mismos e ir al encuentro de los que nos necesitan. Con la alegría de saber que en ese camino Dios está con nosotros y al mismo tiempo con la humildad , como Isabel al recibir la visita de la madre del Señor, de saber que Dios en nuestra pequeñez se ha fijado en nosotros y quiere que seamos portadores de su misericordia.
SEGUNDO PASO: MEDITATIO
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