¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, cuatro hijos pequeños, pertenecen a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Este evangelio pone en su lugar lo que significa la venida del Salvador y nos muestra el camino para recibirlo, dando y compartiendo lo que tenemos con los que conviven con nosotros en nuestra casa, barrio, trabajo,… Dios nos pide de manera muy simple y clara un estilo de vida sencillo, austero, basado en la felicidad de compartir, nos pide amar sin demasiadas exigencias ni a los demás ni a nosotros mismos, nos pide no juzgar…
La semana pasada participamos como voluntarios en la campaña del banco de alimentos, los niños ayudaron, tanto llevando cosas al colegio como siendo voluntarios en los supermercados recogiendo los alimentos donados por otras personas. Fue muy bonito ver como, a pesar de que les costaba salir de su timidez para pedirle a los demás que colaborasen, de mantener la atención y no ponerse a jugar durante el tiempo que estuvimos en la puerta del super, superaban esos obstáculos por ayudas a los más desfavorecidos. Cada vez que alguien donaba alimentos se les iluminaba la cara y se les veía felices de ayudar a los demás, dándonos ejemplo de que las cosas suelen ser mucho más sencillas frente a como las planteamos los adultos.
En este año de Misericordia que ha dado comienzo, seamos mas que nunca trigo “limpio”, sin paja, miremos con los ojos de la misericordia y de la sencillez al hermano. No compliquemos más las cosas con todos los juicios de valor que vienen a la mente de los adultos.
DESDE LA MISERICORDIA
(Mujer, soltera, trabaja, voluntaria en comedor social y cáritas, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
La Palabra de Dios hoy nos da un mensaje muy concreto y claro: compartir. Juan nos indica lo que tantas veces Jesús nos dice a lo largo del Evangelio, compartir con nuestros hermanos. No podemos recorrer este camino de Adviento y preparar la llegada del Señor sin volver nuestra mirada hacia nuestro hermano más necesitado. Porque es en este hermano donde encontraremos a Dios, es en él donde Dios va a nacer esta Navidad, donde nace cada día a nuestro lado. Y es desde la misericordia que debemos acercarnos a este hermano, para tenderle nuestra mano y nuestra ayuda. Cada uno desde sus circunstancias y su vida, desde sus posibilidades… Hoy al preguntar al Señor: “Entonces ¿qué debo hacer?” resuenan en mi interior las obras de misericordia como una llamada a la que no puedo hacer oídos sordos:“Dar de comer al hambriento”, “dar de beber al sediento”, “vestir al desnudo”….Una llamada a construir con ellas el pesebre en el que Dios venga a nacer en mi vida. Estas semanas estamos ya preparando en nuestras parroquias la campaña de Navidad de Cáritas. El lema de este año es “Practica la justicia, deja tu huella”. Dicho de otra forma, es a lo que nos llama hoy el evangelio: repartir, compartir, no exigir más de lo justo, no hacer extorsión ni aprovecharnos… en definitiva, practicar la justicia. Aprovechemos este Adviento para escuchar lo que Dios nos pide para con nuestros hermanos y dejar huellas de justicia y misericordia en sus vidas.