SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS NECESITADOS
(hombre, casado, dos hijas, trabaja en caritas, pertenece a movimiento seglar)

José estuvo a punto de repudiar a María. Su mujer se había quedado embarazada. Hubiera supuesto para ella ser señalada por todos, marcada, excluida en la sociedad en la que vivía. Pero José supo ver más allá. Primero, por amor y por justicia, decidió hacerlo en secreto, y después, cuando comprendió qué estaba pasando, que era el Hijo de Dios quien estaba en el vientre de María,  supo confiar por encima de las dudas que seguro tenía.
De nuevo Dios rondando el mundo de la exclusión. De nuevo Dios recordándonos que Él está presente en aquello que el hombre  rechaza. De nuevo Dios pidiéndonos que confiemos en Él, que Él está en quienes nosotros rechazamos.
No es fácil ser como José, justo, confiado. No es fácil amar tanto. José no era alguien ajeno. Puedo imaginarme el dolor que tendría al enterarse del embarazo de María. Trabajo en el mundo de la pobreza y de la exclusión, intento comprometer mi vida para que desaparezca la exclusión de nuestra sociedad, pero me gustaría ser como José, que rechaza la exclusión de su vida, que deja que lo que para otros sería repudiable forme parte de su existencia. La exclusión no es un concepto. Tiene nombre y apellidos, está formada por miles de historias, y le pido a Dios la confianza para que entren en mi vida.

DESDE LOS ABUELOS
(mujer, casada, jubilada, 3 hijos, 2 nietos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)  

En el nacimiento de Jesús cobra una gran relevancia la figura de José, el hombre silencioso, que poquito nos hablan los evangelios de él. Aquí sentada en la butaca, reflexionando sobre este evangelio me viene a la memoria todo lo que oído sobre él, sobre el amor, la grandeza, el servicio y un largo etcétera,… me imagino metida en su piel, en aquella circunstancia, aquel país, en aquellos tiempos, en aquella cultura y… se me erizan los pelos. Humanamente fue durísimo. En el reparto de papeles, le toco un papel  complicado. ¡Qué batallas no se librarían en su interior!, y no puedo más que descubrirme ante él.  Me pregunto cuanto de José hay en mí,  porque la primera reacción de él: el abandono,  es lo que a mí me tienta,  ¡Con el trabajo que me cuesta aceptar algunos acontecimientos de mi vida contrarios a mi voluntad que no entiendo, que se escapan de mis cálculos y de mis entendederas!. Y mi deseo es  tirar la toalla, salir corriendo…  pero  el bueno de José acoge y acepta el proyecto de Dios. ¡Qué grandeza de espíritu!. Cuanto me gustaría parecerme a él y  me parece que no voy a poder conseguirlo. Pero el Señor sigue hablándonos  y creo ver que ese “No tengas reparo” del ángel también va dirigido a mí,  y es un grito de esperanza, una llamada a creer en la palabra y en las promesas del Señor, que por venir de Él hace posible lo imposible, y que sólo me pide que humildemente, con el corazón limpio, sepa escucharlo para descubrir cuál es la voluntad de Dios en mi vida, cuál es el camino que cada día debo emprender. Como hizo el bueno, buenísimo  de José.


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