(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡Cuánta falta de escuchar y ser escuchados hay en este mundo! ¡Cuánta falta de palabras de cariño, de esperanza, de agradecimiento, de alabanza…palabras cargadas de “buenas nuevas” hay en este mundo! Que se reviva en nosotros el milagro de Jesús. Intentemos escuchar de verdad a todos (especialmente a quién nadie hace caso), sin poner el “piloto automático”, sin estar más pendientes de lo que yo quiero decir que lo que realmente me están diciendo, sin dejarnos llevar por las prisas… Intentemos que nuestras conversaciones busquen el bien del otro, subrayando lo bueno de nuestro interlocutor, aquello que nunca se dice por supuestamente conocido, por rubor…