((matrimonio, dos hijos, él trabaja, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Ser cristiano es y debe ser opción personal, pero también es gracia. Por eso los que nos sentimos como tal, también recibimos este profundo anuncio del mensajero del Señor: “alégrate, llena de gracia”…Sintamos, experimentemos la alegría de ser cristianos. Fijémonos en cuanto bien hemos recibido en nuestra historia personal y regocijémonos por ello. Dios nos ama hasta el extremo de envíanos a su Hijo para nuestra salvación, el Evangelio en el fondo nos ayuda a tener una vida más buena y grata, en la Iglesia, y bajando, en las comunidades, nos encontramos con gente que nos quiere, que quiere ser nuestros hermanos/as porque todos nos sentimos hijos/as de Dios… Las dificultades, las heridas, los sufrimientos grandes y pequeños, agudos o crónicos, Dios nos ayuda a vivirlos de otra manera, a superarlos ya en esta vida. Y tenemos la promesa que en cualquier caso, habrá una próxima donde todo ese dolor desaparecerá en la inmensidad del amor de Dios.