PARA VIVIR ESTA SEMANA

((matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

A lo largo de la vida, vamos haciéndonos una casa, repleta de cosas innecesarias, de adornos que en un momento dado nos parecieron superimportantes y que ahora están llenos de polvo, la arquitectura y su construcción están repletos de tabiques torcidos, plomadas y niveles equivocados, pilares con bases bastante mal cimentadas, hay cosas que estorban para tener una buena iluminación, habitaciones mal ventiladas… ¡Qué símil más adecuado cogió Jesús para explicarnos cómo debe ser nuestro interior!
Y en realidad, para cobijarnos del tiempo, necesitamos tan sólo unos pilares fuertes y un sombrajo con muy poquitas cosas, las indispensables. A pesar de que nuestros mayores nos dicen, en nuestras discusiones (tan llenas para nosotros de fundamentos y razonamientos intocables) que no tenemos que ser tan pragmáticos, que las cosas son más sencillas que todo eso, que lo principal es descubrir lo bueno de las cosas, que no todo es blanco o negro, que hay matices… A pesar de eso, sólo el paso de los años, hace que nos vayamos quedando con lo esencial del “sombrajo”, con sota, caballo y rey… ¡Qué pena ! ¿Verdad? Con lo fácil que sería desde joven ir mirando las cosas desde sólo el prisma del amor, como nos enseña Jesús, utilizando sólo lo fundamental. Aireemos en esta semana “nuestras casas”, quedémonos con lo fundamental, y, a base de servicio al prójimo, construyamos unos pilares, austeros y poco vistosos, pero fuertes y robustos, que nos hagan decir: “Aquí estoy, para lo que sea, venga lo que venga, no tengo miedo, por que dando amor sé seguro que voy a ser feliz por que el Señor está conmigo”.


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