(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
La Palabra. ¡Cuántas veces hablamos de Ella! Qué fácil es decir, pero que complicado se hace a veces el obrar. Y esto aún sabiendo que en la Palabra hay vida, que es la luz verdadera que alumbra a todo hombre. Luz que brilla en nuestra tiniebla.
La Palabra se hace carne y acampa entre nosotros. Viene a casa y los suyos hemos de recibirla. Contemplaremos su gloria.
Te invitamos a que durante este tiempo de Navidad, al igual que le das un sitio en tu casa al Belén, se lo des también a la Palabra. Colócala en un lugar visible y preferente. Crea el rincón de la Palabra, (acompañándola de alguna vela que siempre permanezca encendida, de algunas flores, de…)
Dedica algún momento del día a orar con la Palabra en familia (TODOS), recordando el misterio que celebramos . Hazlo al menos alguna vez. Emplea especial energía durante este periodo en convertir tu casa en ese “lugar” que acoge al Niño, en ese lugar que acoge a la Palabra que se hizo vida, en ese lugar que acoge a Dios. Seguro que así la Navidad real entrará en tu casa, os alejará del “montaje” de la calle y contemplareis la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.