(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
¡Que bonito sería que tuviéramos una carta de presentación como Jesús¡ Que no tuvieran que decir: “Fulanico, sí, aquel que vive en la plaza de abajo, gordo y rubio”. Jesús contesta a los discípulos de Juan mostrándoles sus obras, sus hechos, y les invita a que le hablen de lo que hace, no les da un escrito ni unas credenciales certificadas. Juan el Bautista se da cuenta enseguida de que es el Elegido.
Para ser signo de esperanza, para que los demás vean en nosotros a Dios, no nos hacen falta títulos, ni siquiera “cargos parroquiales” (el coordinador de catequesis, la de los cantos, el de las lecturas…). Si una persona necesita algo de alguien, sobre todo si es de tipo espiritual, aunque en ocasiones también material, busca aquel que por sus hechos, no por su nombre, le transmite más confianza.
Intentemos en nuestra vida ser personas íntegras, coherentes cien por cien, celosos de cuidar al máximo los valores de la justicia, el amor por los más desfavorecidos, la liberad, la paz…Que se conviertan nuestros hechos en nuestra carta de presentación. Sólo así nuestro apostolado tendrá respuesta positiva, construiremos el Reino sin ni siquiera hablar, con nuestros gestos, con nuestra manera de ser…
Entonces, intentemos cuidar esta semana nuestra forma de comportarnos ante los demás, cuidemos los detalles, puede haber cosas en nosotros que sin darnos cuenta, escandalicen, cuidemos el mal genio, los malos modos… ¿por qué? Sólo para mayor gloria de Dios y para que su Reino, gracias a nuestra actitud, crezca a nuestro alrededor.