PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Las palabras más críticas y duras de Juan el Bautista, están sorprendentemente dirigidas a las personas más religiosas, cumplidoras y respetadas de su tiempo. Si hiciéramos la transposición a nuestros días, ¿no seríamos quizás nosotros, los que nos decimos cristianos católicos, quienes recibiríamos esta durísima crítica?
¿Qué podríamos cambiar nosotros para no convertirnos en los fariseos del siglo XXI? Aquí van dos ideas para vivir la Palabra, en este camino de conversión del Adviento.
Aunque no lo expresemos exteriormente, quizás sintamos que somos “superiores” respecto al “mundo”, que moralmente “somos los buenos”, que somos los que tenemos la razón. Tengamos pues una actitud interna de mayor humildad, no juzguemos a los demás. Intentemos ver lo bueno en los que no piensan como nosotros, analicemos con el corazón y la razón lo que nos dicen, ya que quizás seamos nosotros los equivocados en alguno o muchos asuntos.
Por otro lado como dice Juan “demostremos con nuestros actos que nos hemos vuelto a Dios”. Con nuestra vida al completo, no con una acción más o menos esporádica. A Juan lo creyeron y lo siguieron porque todo en su vida, ya desde el vestir y el comer, era coherente con lo que decía. ¿Cómo de coherentes son nuestras creencias, palabras, forma de vivir y nuestras acciones? Demos un giro, en lo que consideremos oportuno, para vivir desde la radicalidad del Evangelio.


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