(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
A veces creemos que por “llamarnos” cristianos, el tener fe ya nos viene implícito. Sin embargo, la fe es algo que se cultiva en el día a día. Es como si nos hubiesen regalado la más delicada flor a la que, para que no se marchite, nunca puedes dejar de prestar atención y cuidados adecuados. Pero para poder hacerlo hemos de saber cómo y cuáles son esos cuidados.
Te invitamos durante esta semana a:
-CONOCER tu FE: preguntándote cómo es tu fe, qué está influyendo en que aumente o qué está contribuyendo a que no crezca o mengüe. Te puede ayudar el leer algún libro de espiritualidad que te haga reflexionar, cuestionarte…
-CUIDAR tu FE: aumentando el tiempo y la intensidad (calidad) de la oración, porque solo desde ella harás a Dios protagonista de tu vida, desamarrándote de otros “dioses”. Pídele, como los apóstoles, que te dé más fe.
-SEMBRAR tu FE: con actos que te lleven a ser portador de manera directa de aquello en lo que crees (enviando algún testimonio personal o algún escrito sobre la fe a tus contactos via internet, a la hoja parroquial o algún periódico local, organizando alguna charla…)
-AGRADECER tu FE. Poniendo en un lugar visible la frase “NO HICE MÁS QUE CUMPLIR CON MI OBLIGACIÓN”, para que al verla recuerdes que lo que fluye en tu hacer diario desde la fe es fruto de lo que Dios te regala, obra suya… motivo de agradecimiento.