(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Estas palabras de Jesús, deben hacernos entender, ante todo que Dios es Amor, es cercano, es Padre, lo que nos hace a todos hermanos, que somos un don el uno para el otro, y a ver cada persona como lo que realmente es: un regalo. Esto debe ayudarnos a vencer nuestro individualismo y salir al encuentro del prójimo, a ser ciudadano del mundo e incorporar en nuestro ADN, la fraternidad universal. Este “mandamiento nuevo” enseñado por la vida de Jesús, es la mejor pedagogía para entender su mensaje: procuremos tratar a todos como si fuesen Jesús, por que así respetas a las personas, las quieres y tratas de entenderlas. Así pues, el amor al prójimo, quienquiera que sea, no radica en ua filantropía cualquiera, sino en el hecho de que todos somos hijos de un único Padre y formamos parte de una humanidad llamada a formar el pueblo escogido de Dios, sin barreras geográficas, religiosas ni culturales. Cada hermano es nuestro “camino” específico para ir a Dios. A través de él, pasamos continuamente de una vida vacía e insignificante a la vida plena. Pero hagámoslo al estilo de Jesús, amando al prójimo uno tras otro, sin conservar en el corazón ningún resto de afecto por el hermano con el que acabamos de estar, ya que es al mismo Jesús a quien amamos en todos. Si quedase algún residuo, quiere decir que que hemos amado al hermano anterior por nosotros o por él…no por Jesús. Sobre todo, hagámoslo concreto, sirviendo con eficacia, a ese anciano abandonado, a ese extranjero, a ese hambriento…
PARA VIVIR ESTA SEMANA
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