(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Jesús en los últimos momentos de su vida, en la antesala de unos hechos terribles, necesita, quiere dejar a sus discípulos un mensaje crucial: que vivan sirviendo, de forma más intensa cuanto más autoridad se tenga. El mensaje es así de claro y así de difícil vivir.
En esta “Semana grande” os proponemos situaros cada día ante Jesús Eucaristía (Dios que se parte y reparte) para analizar nuestras vidas a la luz de la Pasión y dilucidar donde podemos dar un paso más en nuestro servicio: en nuestra propia familia, en nuestras comunidades y parroquias, en el trabajo, en nuestro “campo de compromiso”…Pidámosle al Señor su fuerza para vencer nuestros cansancios (que nos hacen “dormirnos” como a los discípulos en el huerto de los olivos) y humildad para abajarnos de nuestra posición, y que realmente podamos llevar a la práctica la propuesta de Jesús.
Pero servicio no significa caer en un servilismo que nos hace cómplices de situaciones injustas. Analicemos igualmente nuestra vida en este sentido. Hagámoslo ante la cruz …y pidamos al Señor valentía, coraje para actuar en esas situaciones de una manera más profética, más evangélica, a pesar que nos pueda acarrear problemas, “cruces” para nosotros…Jesús no se rehuyó de su cruz y sin duda nos va a ayudar a cargar con las nuestras y la de los demás.
En esta “Semana grande” os proponemos situaros cada día ante Jesús Eucaristía (Dios que se parte y reparte) para analizar nuestras vidas a la luz de la Pasión y dilucidar donde podemos dar un paso más en nuestro servicio: en nuestra propia familia, en nuestras comunidades y parroquias, en el trabajo, en nuestro “campo de compromiso”…Pidámosle al Señor su fuerza para vencer nuestros cansancios (que nos hacen “dormirnos” como a los discípulos en el huerto de los olivos) y humildad para abajarnos de nuestra posición, y que realmente podamos llevar a la práctica la propuesta de Jesús.
Pero servicio no significa caer en un servilismo que nos hace cómplices de situaciones injustas. Analicemos igualmente nuestra vida en este sentido. Hagámoslo ante la cruz …y pidamos al Señor valentía, coraje para actuar en esas situaciones de una manera más profética, más evangélica, a pesar que nos pueda acarrear problemas, “cruces” para nosotros…Jesús no se rehuyó de su cruz y sin duda nos va a ayudar a cargar con las nuestras y la de los demás.