PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, dos hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Al orar con el Evangelio de este domingo, nos llega la esperanza con las palabras que pronuncia Jesús: “vete y no peques más”. Son palabras dirigidas hoy a nosotros. La mayor parte de las veces, cuando hacemos algo que no está bien “a los ojos de Dios”, que entorpece la construcción del Reino, nos sentimos mal, le damos vueltas al por qué lo hicimos, nos lleva a sentir cierta congoja o dolor interno por el daño causado… Luego cuando va pasando el tiempo, ese dolor se atenúa y el mal es como si no quisiéramos mirarlo, como si no existiese, como si lo olvidáramos. Pero la carga sigue ahí y nos impide caminar ligeros.
Para vivir esta semana la Palabra, te invitamos a que hagas memoria de aquellos comportamientos tuyos no demasiado dignos o correctos. Os invitamos a que nos acerquémonos a Jesús para hablarle de ellos. Él nos ayudará a asumir el daño que hemos hecho,  porque es un daño real, que está. Pero también Él te ayudará a entender por qué te comportas así (sabiendo tú el por qué, podrás sanar la raíz de tu mal). Luego sintámonos invitados como la mujer del Evangelio, a irnos y no pecar más. No olvidemos que nuestros comportamientos podemos controlarlos desde la fuerza de la razón, pero mucho más desde el poder de la oración.
Y es momento de comenzar a eliminar la actitud de juez que tantas veces tenemos con los demás. Qué fácil y que rápido “cogemos la piedra”, opinamos sobre lo que otro hace e incluso actuamos con rechazo… Piensa en personas concretas con las que te ha sucedido esto o te está sucediendo. Comencemos en estos días cuaresmales un cambio de actitud. Cambiemos la condena y la repulsa por la empatía, poniéndonos en el lugar del otro para comprender su comportamiento. Desde ahí podremos perdonarlo. Te invitamos a acercarte al hermano desde el amor y la humildad para corregirle, sin juicios, ni rechazos, ni repulsas. Puede ayudarnos a  vivir este Evangelio, rezar cada día con la oración de San Antonio María Claret “tendré para con Dios corazón de hijo, para conmigo mismo corazón de juez y para con el prójimo corazón de madre”. Piensa en personas concretas a las que condenas. Haz vida esta oración con ellos. Acércate a ellos.
Y si tras la invitación de la semana pasada de acercarte al sacramento de la reconciliación aún no lo habéis hecho, os lanzamos de nuevo la invitación en esta semana. El perdón es siempre como un abrazo sanador de Dios misericordioso que nos da impulsa a ser mejores y estar en paz. No lo desperdiciemos.


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