(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Después de tanto lío de vacaciones, reuniones familiares, regalos…y volver a la rutina del trabajo diario, nos viene bien esta lectura que nos remite al principio, a lo esencial, es decir, a recordar que no fuimos nosotros los que buscamos al Señor, sino que fue Él, con su inmenso Amor, el que nos ha elegido como hijos suyos y desde nuestro bautismo, nos acogió en su seno bautizandonos con Espiritu Santo y fuego. Nos puede parecer raro después de la Navidad esta fiesta, por que estamos acostumbrados a los bautismos de bebés. Jesús se bautiza justo antes de empezar su actividad pública, como queriendo” cargar pilas para lo que le esperaba”. Nuestra “carga de pilas”, empezó antes, casi sin entenderlo nosotros, pero no por ello con menos efectividad. Renovemos nuestras promesas del bautismo con especial atención este Domingo, y aparte de renunciar al mal, al pecado y demás, concentrémonos en lo principal, en que hemos sido revestidos, por la Gracia de Dios, en sus hijos, con lo que ello conlleva: la fuerza del Espíritu Santo que jamás hará que nos sintamos solos. Pues adelante, es una buena forma de empezar el año, sabiendo que tenemos “las espaldas bien cubiertas”. La vida, así , se tiene que afrontar de otra manera, ¿no creeis?
PARA VIVIR ESTA SEMANA
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