PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Llevamos tres Domingos donde nos están marcando cómo debemos modelar nuestra personalidad, nuestra forma de ser. Primero, “saber cortar”, el Domingo pasado “saber perder”, y en este, “ser nada”. Sí, esta lectura nos vuelve a demostrar que los discípulos eran torpes de remate, casi igualitos que nosotros, y fijaros donde llegaron…  Realizan una de las faltas más frecuentes en nuestra sociedad, la falta contra la virtud de la humildad. Estamos en en mundo,  en el cual, se aboga por el afianzamiento de nuestra personalidad, por imponerla allá por donde pasemos, dejando marcada la impronta de  nuestro yo, sin rebajarse jamás…Jesús, con paciencia, les enseña, a ellos y por ende a nosotros, el único camino, si quieres que tu vida sea digna de un hijo de Dios, consúmete por los demás, sé el servidor de todos, no pretendas ser más que nadie, conviértete en la nada, lo mismo que Jesús cuando lo apalearon, lo torturaron y después lo crucificaron… El “Ecce homo”, abandonado por todos, era la nada más absoluta. Pero es desde ahí, donde todo empieza. Hay que bajar para luego subir, para crear relaciones verdaderas entre nosotros, porque no pretendemos nada, todo es transparente, no hay dobles intenciones…Ya sabemos que es complicado desterrar juicios de valor, esquemas y estereotipos fijados de cómo es cada cual, pero hagamos el esfuerzo, procuremos servir desde el silencio, desde la oscuridad donde nadie nos ve y pueda agradecérnoslo, con pequeños actos de amor que van doblegando  nuestro yo más orgulloso. Vamos a declararle la guerra a ese estúpido engreído en el que nos convertimos a veces.


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