(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Dice el Evangelio de este domingo que Jesús mismo es la Palabra. Y su Palabra es la que nos ayuda a estar junto a Dios, la que nos motiva a hacerlo todo. La Palabra es vida y luz que brilla incluso en la tiniebla, luz que alumbra a todo hombre. La Palabra vino al mundo, vino a mi mundo… y yo no la recibí…
Pero sé que cuando la recibo es la luz verdadera, que me empuja a alumbrar a todo hombre. Sé que cuando la recibo me hace nacer de Dios. Sé que cuando acampa en mí, me hace contemplar su gloria, gloria propia del Hijo único del Padre, de Jesús, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de Él. Nosotros estamos llamados a hacer lo mismo.
Te invitamos durante esta semana a poner la Palabra en el lugar preferente de tu vida, en el que siempre debe estar. A veces nos cuesta porque andamos siempre con prisas y entre nuestras prioridades colocamos todo antes que esto, cuando es de ahí desde donde deber nacer todo lo que somos y hacemos. Todos los sabemos, pero no siempre lo vivimos. Te invitamos a usar todos tus sentidos para que la Palabra esté en ti, sea parte de ti, brote de ti de manera irrefrenable, e inunde tu entorno. Para estimular el sentido de la vista, te proponemos colocar durante esta semana la Palabra de Dios abierta, en un lugar preferente de tu casa, dónde la veas bien, cada vez que pases, para que recuerdes que ahí está la fuente de la que beber. Te invitamos a usar el sentido del tacto cuando pases junto a ella, que te detengas un momento y la toques, para que recuerdes que debes pararte ante ella, dejar a un lado las prisas y concentrarte en sentir su ”tacto”. Te invitamos a que la oigas, incluso leyendo en voz alta el texto con el que vas a orar cada día, haciendo que resuene simbólicamente de manera externa, para que también lo haga de manera interna. Te invitamos a que la degustes dedicándole un tiempo precioso y sagrado de tu día, como se hace ante un plato exquisito del más suculento manjar, sin prisa, saboreando. Te invitamos a que la huelas en todos los hechos, acontecimientos y personas, que hay a tu alrededor que son “Palabra de Dios”.
No hay duda que el 2010 será para ti un feliz año, si interpretas lo que te suceda y lo vives desde la Palabra.