PARA VIVIR ESTA SEMANA

(matrimonio, dos hijos, ambos trabajan,  pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Se acerca la semana grande pare el cristiano, aquella en la que se rememora el que es eje central de nuestra fe, con la muerte y resurrección de Jesús. No es semana pues para las palabras, ni siquiera en este comentario. Es semana realmente para vivir. Te sugerimos que gustes y degustes la Palabra en estos días con más intensidad. Actualízala para hacerte parte y partícipe de lo que lees, porque todavía hoy Jesús sigue amando y muriendo y aún ha de ser resucitado. Dale especial relevancia a la Eucaristía  y los oficios, por todo lo que en ella se simboliza, se vive y se rememora. Celébrala más intensamente. Llena especialmente el Jueves Santo de actos de amor, anteponiendo a los demás a ti mismo, estando atento a sus necesidades para servirles, como nos enseño Jesús en el lavatorio de los pies.
Aléjate el viernes santo, lo máximo posible de lo que nos ofrece la “calle”, para que pueda s sentir el dolor que sintió Jesús, el que sigue padeciendo. Alivia tus dolores con el suyo. Deja que brote de ti el sentimiento del que ve morir a alguien que quiere mucho. Porque Jesús hoy además, sigue muriendo por ti, por nosotros, a nuestras manos.
Deja el sábado como día de duelo, en el silencia interior y si puede ser en el exterior, como modo de prepararte para el gran momento de la resurrección de Cristo y en ella tu resurrección.
Se acerca la semana grande pare el cristiano, aquella en la que se rememora el que es eje central de nuestra fe, con la muerte y resurrección de Jesús. No es semana pues para las palabras, ni siquiera en este comentario. Es semana realmente para vivir. Te sugerimos que gustes y degustes la Palabra en estos días con más intensidad. Actualízala para hacerte parte y partícipe de lo que lees, porque todavía hoy Jesús sigue amando y muriendo y aún ha de ser resucitado. Dale especial relevancia a la Eucaristía  y los oficios, por todo lo que en ella se simboliza, se vive y se rememora. Celébrala más intensamente. Llena especialmente el Jueves Santo de actos de amor, anteponiendo a los demás a ti mismo, estando atento a sus necesidades para servirles, como nos enseño Jesús en el lavatorio de los pies.
Aléjate el viernes santo, lo máximo posible de lo que nos ofrece la “calle”, para que pueda s sentir el dolor que sintió Jesús, el que sigue padeciendo. Alivia tus dolores con el suyo. Deja que brote de ti el sentimiento del que ve morir a alguien que quiere mucho. Porque Jesús hoy además, sigue muriendo por ti, por nosotros, a nuestras manos.
Deja el sábado como día de duelo, en el silencia interior y si puede ser en el exterior, como modo de prepararte para el gran momento de la resurrección de Cristo y en ella tu resurrección.


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