(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Señor, Dios nuestro, tú lógica no es la de nuestro mundo
y tu Mensaje de Vida resulta desconcertante
en la sociedad en la que trabajamos y vivimos.
Para Ti, Señor, son dichosos todos aquellos
a los que nuestra sociedad rechaza cada día…
¡Qué grande es tu Misericordia, Señor!
Tú nos invitas a seguirte mediante una vida sencilla y austera,
luchando día a día por la defensa de justicia en el mundo.
¡Gracias, Señor, porque Tú transformas nuestros corazones!
Perdónanos, Padre Bueno, por aquellas ocasiones
en las que no te comprendemos ni escuchamos tu mensaje,
y nos alejamos de Ti y de la Felicidad que Tú nos ofreces cada día.
Te damos Gracias porque Tú nos permites seguirte a Ti,
que estás presente y te manifiestas en nuestra propia fragilidad
y que nos acompañas en cada momento y situaciones de nuestra vida,
consolándonos en los momentos de dolor y sufrimiento
y alentándonos en todos los momentos de dificultad o debilidad.
¡Gracias, Padre Bueno y Misericordioso, porque nos enseñas
el camino seguro para ser Feliz siguiéndote a través de tu Evangelio!
¡Gracias porque Tú pones a nuestro alcance tu Reino de Vida
y nos invitas a seguirte para alcanzar la Salvación que Tú nos das! Amén.