(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Señor Mío y Dios Mío, que la imagen de Cristo Resucitado alimente los pasos de la misión en que Tú me sostienes,
Que su presencia triunfante alivie con esperanza la angustia pasajera de los sufrimientos del camino,
Que su mensaje sereno y firme hecho “carne viva” sea el viento que empuje mi ánimo…
Que me llene, Padre, del sentimiento gozoso de tu triunfo sobre la Muerte, sobre las muertes…
Que me invada la rotundidad y la seguridad del testimonio incesante de la Victoria del Amor más intenso sobre cualquier obstáculo…
Que interiorice y me aferre, Señor, a la imagen de tus heridas como recuerdo santo de que testimonian inequívocamente la verdad de la Fe,
de la confianza en que me quieres por encima de todo…
Y aun con mis puertas cerradas, en el crudo silencio, en la terrible duda, eres capaz de mostrarte, de enseñarme que estás aquí…
Que mi corazón te vea y mi alma te sienta, Padre, para que la Resurrección sea mi principio, mi fin, mi camino, mi esencia…
como prueba de Amor inmortal que regalas a mi modesta existencia para hacerla única.