(hombre, casado, trabaja, con dos hijos)
Gracias Padre, por mostrarme la Palabra en la Vida y por hacer Vida de la Palabra…
Gracias, por descubrirme que la Palabra es mucho más que letras impresas, que tinta revelada…
Que es Vida, que es Carne, que se nos regala y se nos presenta para ratificar su Verdad…
Me paso mi vida de cristiano escudriñando, interpretando, interiorizando las palabras, tratando de fijar mi camino de fe, y Tú te manifiestas pequeño, desnudo, indefenso… y nacido de esa Palabra…
Que me baste ver tu Vida para sentir la Palabra, que me baste leer la Palabra para recordar tu Vida… Que tu Vida se haga vida en mí, para que
la Palabra siga viviendo…
Desde allí, Padre, desde ese regazo de ternura y pureza, guía mis pasos, dame fortaleza, aviva mi esperanza, alimenta mi misión, incentiva mi compromiso, y dame la luz para que la Imagen de tu Palabra Encarnada habite siempre en mí…
Que esa Palabra, que se hace niño, que se hace carne, que se enseña al mundo entre pañales, crezca en mi corazón y mueva mi alma.
Que al encarnarse la Palabra en mí, nunca deje de sentir el frío de ese niño, nunca olvide su pureza, ni el amor de los que le rodean, ni el compromiso de los que le adoran, ni la sencillez de su cuna para proclamarse ante el mundo como Palabra Viva que envuelve un mensaje único, Divino, especial…