(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Padre, que me reconozca débil y necesitado de tu llamada,
Que me pese más sentirme querido por Ti y saberme perdonado en tu Amor,
Que la culpa de ser pecador…
Que sienta, Señor, que al ser pecador y confiar en tu misericordia,
me acerco un poco más a tu rostro, a tu Palabra, a tu ternura…
Que no olvide, Dios mío, que me quieres tal y como soy, por como soy…
Y que sólo esperas de mí que escuche tu llamada, que me levante de mi mesa, que te siga…
Tú, que me quieres en mi pecado, y me esperas en tu perdón…
Dame la luz para perseverar en la fe, para aferrarme al sentimiento de que eres mi Padre, que me amas, sin condiciones, sin reservas…
Tú, que vas a mi encuentro, que me llamas por mi nombre… dame fuerzas para seguirte, en mi vida, con mi vida, en mis ocupaciones, con ellas…
Gracias por la paz y la serenidad de saberme querido, protegido y cuidado en mi debilidad, en mis miedos;
y por descubrirme que en mis caídas está tu mano esperando, que a mi pecado siempre espera tu abrazo de misericordia.