(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Señor Jesús y Dios nuestro Misericordioso,
Tú nos invitas hoy a ser tus discípulos
y nos enseñas que sólo es posible seguirte
siendo servidor tuyo y de cada hermano nuestro.
Señor, ayúdanos a estar siempre junto a Ti
repitiendo cada día desde el interior del corazón:
“Queremos ver a Jesús y queremos seguirle a Él ”
Ayúdanos Tú, Dios nuestro, a ser personas
que faciliten el Encuentro contigo a otras personas
y a hermanos nuestros que te buscan y desean conocerte.
Ayúdanos a ver en este misterio que Tú nos muestras hoy
“del grano que cae a tierra, muere y se multiplica”,
el deseo de querer seguirte y servirte a Ti siempre
y en cada uno de los momentos de nuestra vida.
Tú que eres Padre Bueno y Misericordioso,
ayúdanos a saber “perder la vida” para “ganarte a Ti”
y poder ser generosos con todos nuestros hermanos.
Ayúdanos también a mantenernos fieles a Ti
en los momentos de dificultad, cansancio o desánimo.
Haz Tú, Dios nuestro, que el sufrimiento que generen
ciertas renuncias por confiar en Ti y en tu Amor,
provoque en nosotros la vitalidad necesaria
para buscarte en todo momento y lograr contemplarte.
Danos Tú la certeza de que siendo fieles a tu Amor
nunca nos perderemos en medio del mundo,
sino que daremos frutos que enriquecerán nuestra alma
y la de las personas con las que convivimos, gracias a Ti. Amén