(hombre, casado, trabaja, con un hijo)
Padre, que te busque con la intensidad de Zaqueo…
Que busque el lugar para reconocerte y distinguirte de cuanto me rodea y te rodea…
Y después que te reciba con alegría en la casa de mi alma…
Y así, acabar descubriendo que buscarte es encontrarte, que esperarte es acogerte,
Y que al abrir siento especialmente que siempre estuviste dentro…
Sin embargo, hoy se torna importante, Señor, la conciencia de que tu Palabra y tu presencia, son una invitación incesante a renovarme, a superarme, a convertirme…
Que todo encuentro contigo es una llamada a dar una respuesta, a no estar indiferente, una oportunidad de corresponderte…
Por eso, respiro hondo, me sitúo ante Ti, te contemplo, y me abandono a tu voluntad… para que tu Presencia en mi vida, sea tu Presencia en la vida de mi prójimo.
Porque tu propuesta de salvación se manifiesta en cada respuesta, en cada oración…
Y se hace patente en cada paso que caminamos contigo…