(hombre, casado, trabaja, con tres hijos, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Padre, que mire al mundo para verlo profundamente, al detalle…
que escuche y oiga las voces que me rodean, hasta los susurros…
que se ablande mi corazón para que cale en mí tu Palabra,
que se abra mi alma para que cada prójimo encuentre cobijo en ella…
Porque sólo escuchando, viendo, sintiendo… seré tierra abonada para que germine tu fruto en mí.
Porque sólo contigo seré fértil para el mundo que me rodea,
Porque sólo si tú yaces en mí podré ver la luz pese a las zarzas que me amenazan…
Dios mío, que no me puedan la oscuridad, ni los ruidos, ni la dureza del camino,
que no tema por la adversidad de lo que me impide seguirte y contemplarte,
y ayúdame para que el abono de mi tierra, la fuerza de mi fruto y lo que alimente mi búsqueda…
sea tu Palabra, a través de los miles de rostros de mi vida, de las miles de formas de mi rutina,
de los retos de cada día, de las alegrías de cada jornada, del peso de cada responsabilidad…
Que en todo ello yo te vea, te oiga, y te sienta… para ser fruto en medio de cualquier parte,
en mitad de mi mundo, en el centro de los que me miran para encontrarte.
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Dios Padre Bueno y Misericordioso,
te damos Gracias y te Bendecimos
porque tu Palabra enriquece nuestra vida
y porque Tú nos permites acogerla
en el interior de nuestro corazón
a pesar de las dificultades y los problemas
que surgen en nuestro camino de cada día.
Dios Padre nuestro, Bendícenos a diario
con tu Presencia a través de tu Palabra.
Que tu Palabra de Vida, Dios nuestro,
llegue a nuestro corazón, lo alimente
y lo fortalezca cada día de nuestra vida
para que dé frutos abundantes en medio del mundo.
Que tu Palabra nos llene de ánimo y esperanza
para comunicarla a cada uno de nuestros hermanos,
para que Ella llegue a todo el mundo,
y esté presente en el interior cada persona.
Ayúdanos Tú, Dios Padre Bueno y Misericordioso
a ser constantes en la oración con tu Palabra de Vida
y a esperar con paciencia los frutos necesarios
que Tú, Dios nuestro, quieras regalarnos cada día. Amén