(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Dios Padre Bueno y Misericordioso, Tú eres la Luz del mundo
y sólo Tú puedes iluminar nuestra vida.
Ten Misericordia de nosotros y danos la Luz de tu Gracia
que nos libera de la oscuridad del pecado,
y que nos da fortaleza frente a nuestras debilidades.
¡Necesitamos fuertemente Tu Luz, que nos anima
a seguir avanzando en la vida con esperanza y alegría!
Te pedimos, Dios Padre Bueno, que tu Espíritu
nos sane todas nuestras cegueras interiores,
y ábrenos Tú, el camino a la Luz de tu Presencia.
¡Gracias por el don de la Fe que Tú nos has dado!
Aumenta, Tú Dios nuestro, nuestra fe que nos alienta,
y ayúdanos aprovechar bien todos los momentos
que Tú nos ofreces de conversión a Ti, y a tu Amor,
a lo largo de nuestra vida y a través de tantas personas
que Tú pones en nuestro camino para guiarnos hasta Ti.
Que tu Palabra toque “los ojos” de nuestro corazón
para sentir y lograr ver la realidad que nos rodea
y a los hermanos más débiles y que más sufren,
y que necesitan de nuestra ayuda y consuelo.
Dios Padre Bueno, ábrenos nuestros ojos y mirada,
y cúranos las cegueras de nuestra indiferencia
para poder mirar los acontecimientos de la vida diaria,
mirándolos con el mismo amor que Tú lo haces,
y así lograr ver con claridad la realidad de nuestra sociedad
para poder mejorar el mundo que nos regalas para vivir. Amén.