PARA REZAR

(hombre, casado, trabaja, con tres hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

Padre, que escuche y sepa descubrir y seguir a quien anuncia y testimonia tu Palabra.
Que se ablande mi corazón y mi alma sea permeable a tus signos, a tu Mensaje…
Que cale en mí tu propuesta,
Que sea sensible a tus señales, a tu presencia,
Que no pasen desapercibidos en mi vida los instrumentos a través de los que te haces visible.
Señor, que siga el camino que Tú marcas para mí,
que no demore mi respuesta,que no espere las palabras que me convienen,
si no que sea capaz de interiorizar y vivir tu Evangelio…
Que mi vida, Señor, sea también llamada, mensaje y Palabra de tu Buena Noticia,
para aquellos que me rodean,
y que desde mi vida Contigo sea capaz de testimoniar los pasos que me permiten seguir tus huellas.
Que no olvide, Padre, el examen final del amor, de la solidaridad, del compromiso, de la generosidad…
Al que desde hoy y desde siempre estoy llamado para descubrir en cada uno de esos gestos y valores, tu propio Amor,
que se vierte sobre mí para acabar rebosando en mis hermanos.

(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Dios Padre nuestro, Tú que eres Bueno y Misericordioso,
enséñanos a mirar a nuestro mundo y a nuestros hermanos
igual que Tú lo haces, con mirada misericordiosa,
y llena de esperanza, caridad, ternura y consuelo.
Danos la capacidad de ver con claridad a los hermanos que sufren
para acogerlos con cariño, ser cercanos a ellos y llevarles consuelo.
Perdónanos, Padre, las veces que en medio de nuestro egoísmo
no hemos ayudado a nuestro hermano ni lo hemos socorrido.
No permitas que en nuestra sociedad crezcan más injusticias
ni más desigualdades en la distribución de los bienes de todos.
Perdónanos todas las veces que ignoramos el dolor ajeno
y las necesidades de los que viven a nuestro alrededor.
Haz de nosotros personas sensibles al sufrimiento del hermano,
para recordar a cada momento, Dios Padre Misericordioso,
que los empobrecidos, marginados y excluidos de nuestra sociedad,
son tus favoritos y los primeros en tu Reino de Amor y Salvación.
Padre Bueno, líbranos de la avaricia, del mal uso del dinero,
consumismo desenfrenado y derroche de los bienes materiales.
Enséñanos a valorar todo lo que Tú nos regalas a diario
y haznos descubrir la alegría de compartir los bienes con los demás.
Tú que eres Todo Misericordia, no nos dejes caer en la tentación
de la insolidaridad ni de la indiferencia al dolor y sufrimiento.
Danos entrañas de misericordia para amar como Tú nos amas.
Padre Bueno, transforma nuestros corazones de piedra
en corazones llenos de tu Amor y compasión,
Dios Padre nuestro, ábrenos los ojos para poder ver Tu Rostro
en el rostro de cada uno de nuestros hermanos que sufren,
y para verte a Ti presente en el corazón las personas más débiles
y que más necesitan de nuestra ayuda y comprensión. Amén.


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