PARA REZAR

(hombre, casado, trabaja, con tres hijos)

Padre, que no te ponga condiciones,
que no excuse, ni retrase mi respuesta,
que mi fe esté preparada, mi espíritu presto…
y al reconocer tu Voz, al escuchar tu Palabra,
que no vacile mi voluntad, por confiar siempre
en tu seguimiento…
Cada día, puedo sentir la necesidad de detenerme en el reproche,
o dejarme vencer por las dudas, por los temores, por la comodidad…
La rutina que atenaza mi ánimo,
las urgencias que apartan mi mirada del horizonte,
los ruidos que quiebran el silencio donde es más fácil estar Contigo…
Con todo y en todo, Señor, que sea capaz de escucharte, de reconocerte,
de seguirte… sin reservas, sin esperas, sin excusas…
Fortalece mi corazón miedoso, impulsa mis pasos firmes…
Teniéndote conmigo, no vale mirar atrás sino al frente,
y seguro del camino… porque el destino es estar Contigo,
descubrir tu huella y hacerla mía, y perseverar la mirada en Ti,
para confirmar que nada tiene sentido sin esa luz,
para verificar cuántas cosas prescindibles me ocupan y me preocupan,
y hasta ensombrecen la realidad privilegiada de conocerte y querer seguirte.

(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Señor Jesús, seguirte con fidelidad a veces nos resulta difícil,
pero a pesar de todo, deseamos ser fieles discípulos tuyos
porque sólo en Ti está la Salvación.
Tú, Señor, eres el único que nunca nos falla,
Tú eres el único que nunca nos abandonas,
Tú, Señor, eres el único que permaneces fiel con nosotros.
¡Gracias, Señor, porque nada ni nadie
puede separarnos de tu Amor y Misericordia!
Sabemos, Señor, que Tu Reino exige renuncias,
y somos concientes que seguirte a Ti
nos hace perder nuestras seguridades y comodidades,
pero a cambio experimentamos con alegría
que ganamos mucho más de lo que perdemos,
porque sólo Tú nos das la Vida y nos llenas de Esperanza.
¡Gracias, Señor Dios nuestro, por mostrarnos cada día
tu Voluntad y por invitarnos a ser tus discípulos!
Gracias porque derramas tu Misericordia con nosotros
y nos sigues llamando a pesar de nuestros fallos e infidelidades.
¡Danos fuerzas, Señor, para seguirte siempre! Amén.


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