(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
Padre Bueno y Dios nuestro, Tú eres Amor
y tan sólo Tú puedes enseñarnos a amar.
Sólo si nos dejamos iluminar por la Luz de tu Amor,
podremos ser verdaderos discípulos y testigos tuyos.
Tu Voz, Dios Padre nuestro, y tus consejos
alientan y fortalecen nuestro corazón.
Padre Misericordioso, ayúdanos
y no permitas nunca que la negatividad,
nuestras contradicciones y nuestra fragilidad
nos hagan sucumbir ni nos alejen de tu Amor.
Tú, Dios Padre nuestro, eres Misericordia
y nos enseñas cada día que la verdadera fuerza
y el Gran Poder que da sentido a nuestra vida
es el amor a Ti y a nuestro hermanos.
Nosotros queremos seguirte a través del amor solidario,
mostrando, con alegría, Tu Amor a cada persona
del mismo modo que Tú nos amas.
Perdona nuestras faltas de caridad con el prójimo
y permanece siempre con nosotros en medio del mundo
para enseñarnos a amar cada día. Amén.