(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)
A lo largo de nuestra vida, tenemos infinidad de momentos en los cuales nos encontramos con “encrucijadas” en las cuales tenemos que decidir una u otra cosa. Unas veces más importantes y muchas otras son sólo pequeñas cosas que nos pasan todos los dias. Esto viene a colación con lo que le pasa al ciego de Jericó. La lectura nos dice que estaba a las afueras del pueblo, pegando al camino. Estaba casi en la disyuntiva de irse o quedarse. Y escucha a Jesús y lo llama.
Bien, ¿cómo poner en práctica esta Palabra?. Debemos habituarnos a preguntarle a Jesús qué debemos hacer ante las distintas cosas que se nos plantean a lo largo del dia, pedirle luz para discernir qué es lo mejor. No hay que esperar a tener grandes decisiones, pequeñas cosas. El sólo hecho de pedir a Jesús que nos ilumine ante una situación inesperada, hace que tengamos una disposición distinta ante lo desconocido o ante la persona que tenemos delante. Aunque el “teléfono de contacto” con el Señor no se encuentre operativo, más por nuestra causa que por la de Él, lo afrontaremos todo desde otra perspectiva.
En definitiva, pedir luz ante cualquier decisión y nuestra alma se pondrá rápidamente en disposición de amar.