PARA CANTAR

(mujer, casada, una hija, trabaja, cantaautora, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Llega un tiempo en la vida de un misionero en el que este Evangelio se puede clavar como un puñal en el corazón, y es el momento de la partida: dejar atrás a mucha gente con la que se han establecido lazos de afecto (familia, amigos), para seguir a Jesús allí donde Él vaya (te seguiré donde vayas…). Jesús da dos pautas para estos momentos: la primera que hay que seguir adelante porque eso es trabajar por el Reino (echar mano del arado, sin mirar atrás), y la segunda, es un consuelo: Él habla que no tiene dónde reclinar su cabeza, pero la imagen que se me viene a la mente, es la del discípulo amado, que reclina su cabeza en el Corazón de Jesús… siento que es el consuelo que Él les da a todos los que Le siguen… y el que nos ofrece a todos los que nos quedamos… y también es una súplica para que le prestemos nuestros corazones para que Él pueda descansar en ellos.
En esta mezcla agridulce de sentimientos, he recordado una canción de Brotes de Olivo: Templo, alimento y espíritu, de su trabajo “Dios de la Tierra”, que hoy siento como vivencia que todos los misioneros y también todos los cristianos debemos tener.


Publicado

en

por

Etiquetas: