LECTIO DEL VI DOMINGO DE PASCUA
TIEMPO ORDINARIO – CICLO A
PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?
Lectura del santo evangelio según Juan 14,15-21
Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque vive con vosotros y está con vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, y vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.”
NOTAS BÍBLICAS
Nos saltamos los versículos 13 y 14 respecto al domingo anterior. Llegamos justo hasta donde le interrumpe Judas no-Iscariote.
La liturgia escoge este texto para este domingo del final de la Pascua por dos razones:
– Porque Jesús habla de su “marcha”, con lo que se prepara la fiesta de la Ascensión.
– Porque habla del Espíritu que el Padre va a enviar, con lo que se prepara la fiesta de Pentecostés.
El lenguaje usado por el evangelista tiene su dificultad y se presta a malas interpretaciones.
El texto empieza y acaba con la misma afirmación: amar a Jesús conlleva guardar sus mandamientos.
Así como Dios en el Antiguo Testamento estableció a su pueblo elegido la guarda de unos mandamientos, así Jesús lo hace con su comunidad de discípulos, equiparándose así a Dios.
Y a la vez, toma distancia de esa Ley de Moisés, porque él pone sus propios mandamientos.
El centro del texto nos habla de la permanencia de Jesús entre sus discípulos: no los deja huérfanos. Ésta se hace realidad con la venida de su Espíritu, que es para sus discípulos un “paráclito”, un defensor, un abogado, un valed.
SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA ALEGRÍA DE LA PASCUA
(Hombre, casado, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical)
El Señor nos da hoy toda una lista de motivos para estar alegres. Profundamente alegres. Motivos que atañen a lo más profundo de nuestro ser, al sentido de nuestra vida. A lo que da respuesta a nuestros más hondos interrogantes.
En primer lugar, Jesús, como preparándonos para Pentecostés, nos anuncia la llegada del Espíritu, añadiendo que está ya en nosotros y que es un defensor. No estamos esperando la llegada de un don de lo alto que depende de los caprichos de un Dios voluble. Hablamos de un Espíritu que tenemos ya y que nos defiende, de quien nos ataque, nos desmoralice o nos desaliente. Nada de eso viene de Dios. De Dios viene nuestra defensa.
Luego, Jesús añade que sigue viviendo. Por si hubiese dudas. Si, sabemos que murió. Pero hay que recordar que resucitó, que vive. Y que vive una Vida que nosotros esperamos llegar a compartir ¿Cómo? Viviéndola ya. Cumpliendo sus mandamientos. Lo que la Iglesia siempre ha llamado, la Vida en Cristo. En la familia, el trabajo, la amistad, la política, las redes sociales. La Vida de la justicia, la mansedumbre, la prudencia, la paz.
Alegrémonos pues con todos los motivos que Nuestro Señor nos da, para estar alegres. Gozosos. Disfrutando de estar con Él en esta Alegría Pascual.
desde EL TRABAJO
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a una comunidad de laicos)
A ver si me aclaro. No hay posibilidad de ser colega de Jesús sin respetar primero sus prioridades. Sin embargo, Jesús realmente no hablaba de prioridades, sino de prioridad. El tradicional catálogo de mandamientos quedó reducido a solo tres palabras: “Cuidaos sin medida”. Desde aquel día, cada sencillo y secreto acto de cariño se viene convirtiendo en un poderoso antídoto contra el aparente absurdo de la existencia. Entre otras muchas ofertas, Dios nos invita a ser co-creadores de sentido. Y, para hacer realidad su sueño, guardar su mandamiento favorito es posiblemente la vía más directa y efectiva que tenemos a nuestro alcance. Por supuesto, también en el trabajo. Mis compañeros de faena diaria siempre podrán ser algo más que anónimos colegas o, en el peor de los casos, peligrosos rivales. Ellos también son familia que se me confía, nombres con historia, miedos y razonables deseos por cumplir.
Ahora bien, si algo nos es preciso en la vida, y particularmente en el ámbito laboral, es una buena dosis de espíritu de la verdad. Jesús hablaba sin pelos en la lengua, desenmascarando la mentira a menudo cómplice del poder. Poner honestidad, transparencia y rigor en las actividades que desarrollamos en cuanto ciudadanos de una sociedad es una forma excelente de cuidar, tanto a la vecina del barrio como al prójimo lejano, desconocido. En efecto, la gente merece verdad en la oficina, en la tienda de moda, en la ventanilla de la administración pública, en el supermercado y en el telediario. Una verdad que, a decir verdad, suele ser complejilla, alérgica al atajo. Pues eso, ¡a disfrutar de las curvas del paisaje!
TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad eclesial)
Espíritu de apertura a la vida, ven.
Espíritu de corazón abierto, ven.
Espíritu de atención amorosa, ven.
Espíritu de asombro ante la vida, ven.
Espíritu de caridad ardiente, ven.
Espíritu de generosidad asombrosa, ven.
Espíritu de bondad callada, ven.
Espíritu de humildad centrante, ven.
Espíritu de lucidez cierta, ven.
Espíritu de discernimiento cierto, ven.
Espíritu de mirada compasiva, ven.
Espíritu de mirada consciente, ven.
Espíritu de abandono confiado, ven.
Espíritu de fidelidad cotidiana, ven.
Espíritu de libertad creadora, ven.
Espíritu de ternura cuidadosa, ven.
Espíritu de fraternidad de amplios abrazos, ven.
Espíritu de fundamento de todo fundamento, ven.
Espíritu de luz discreta, ven.
Espíritu de equilibrio dinámico, ven.
Espíritu de armonía ecuánime, ven.
Espíritu de crecimiento en comunión, ven.
Espíritu de contemplación enamorada, ven.
Espíritu de amor fascinante, ven.
Espíritu de entrega generosa, ven.
Espíritu de interioridad habitada, ven.
Espíritu de acogida hospitalaria, ven.
Espíritu de esperanza humilde, ven.
Espíritu de compasión incansable, ven.
Espíritu de energía infinita, ven.
Espíritu de claridad interior, ven.
Espíritu de gozo inocente, ven.
Espíritu de desapego liberador, ven.
Espíritu de inteligencia lúcida, ven.
Espíritu de amistad nutriente, ven.
Espíritu de mansedumbre pacífica, ven.
Espíritu de belleza profundamente humana, ven.
Espíritu de comunión profunda, ven.
Espíritu de comprensión pura, ven.
Espíritu de mirada redentora, ven.
Espíritu de escucha sanadora, ven.
Espíritu de mansedumbre santa, ven.
Espíritu de consciencia santa, ven.
Espíritu de confianza serena, ven.
Espíritu de gratitud sencilla, ven.
Espíritu de consuelo sin límite, ven.
Espíritu de fortaleza sin fin, ven.
Espíritu de fidelidad silenciosa, ven.
Espíritu de alegría transparente, ven.
Espíritu de agradecimiento vital, ven.
Espíritu de esperanza viva, ven.
Amén. Aleluya. Aleluya. Aleluya.
CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(Matrimonio, 3 hijos, él trabaja, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar). Comentario de 2020.
Estamos ante la promesa del Espíritu. Jesús nos da la clave,” Si me amáis, guardaréis mis mandamientos”. El Espíritu es quien nos hace conocer y guardar las cosas de Dios, y se revela de una manera clara si nos ponemos a amar. Es justo en esos momentos en los que intentamos perder nuestros gustos, nuestras ideas, nuestros planes, nuestro dolor, nuestra alegría… por amor al hermano, cuando experimentamos esa cercanía del Espíritu, porque Dios nos lo prometió y no falta a su palabra, ya que da a quien ha dado, es decir, da amor a quien ha amado.
Desde la esperanza que nos dan las palabras de Jesús de que no nos dejará huérfanos, desde estas experiencias cotidianas de “perder para ganar”, afrontemos nuestro presente con la firme convicción de que ese es el camino correcto, no hay duda, y el Señor se nos dará a conocer en muchos pequeños gestos, como si nos proporcionara una caricia el Espíritu para proseguir con renovado ánimo en los quehaceres diarios.
“Quien no avanza, retrocede”, o lo que es igual, quien no ama es como si perdiera el tesoro de la fe, no porque el Espíritu nos abandone, sino porque somos nosotros quien lo abandonamos a Él y perdemos esa Luz y ese conocimiento del que nos hablaba Jesús:”…el mundo no puede recibir (el Espíritu), porque no lo conoce ni lo ve, en cambio vosotros sí me veréis porque vivo en vosotros…”
Por tanto, tratemos de mantener vivo a Jesús dentro de nosotros, alimentándonos con la oración, con la Eucaristía (a ver si ya pudiéramos acercarnos a recibir el cuerpo de Cristo en nuestras parroquias…que ya se echa muy en falta con tanto confinamiento…) con el sacramento de la Penitencia, escuchando la Palabra y sobre todo, amando concretamente.
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