LECTIO DEL DOMINGO XXIII
TIEMPO ORDINARIO – CICLO C
PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?
Lectura del santo evangelio según Lucas 14, 25-33
Quien no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío
En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo: “Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: 'Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar'.
¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.
Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo''.
NOTAS BÍBLICAS
Este discurso de Jesús a la gente que le “acompaña” tiene cuatro puntos:
1. Primero afirma, como ya ha hecho antes en 9, 59-62, que la relación con Él tiene prioridad sobre la relación con la familia. Usa un semitismo que puede ser traducido por “odiar”, pero más acertadamente por “posponer”: …y no pospone a su padre… Llama la atención que Lucas no mencione “posponer al marido”, cuando sí lo dice de la mujer, aunque evidentemente el sentido del texto lo incluye.
2. El “posponer” incluye a uno mismo, que ha de cargar con su propia cruz. Jesús ya dio esta enseñanza en Lucas 9, 23: ver el comentario explicativo.
3. En tercer lugar pone dos comparaciones en las que se acomete una empresa sin haber previsto las posibilidades, lo cual tiene como consecuencia una pérdida de honor, algo esencial en la cultura mediterránea. Era frecuente que los maestros invitaran a los candidatos a medir su capacidad para el discipulado antes de emprenderlo.
4. Por último, insiste en la necesaria renuncia a los bienes cara al seguimiento, un aspecto resaltado por Lucas en numerosas ocasiones.
SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LA FAMILIA
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad cristiana y Movimiento Laical)
“…Y en su nombre se predicará…”
Dicen que “el que avisa no es traidor”, pues en el Evangelio de hoy Jesús avisa claramente. Ve una muchedumbre siguiéndole y, en vez de hablarles de ventajas o comodidades, como haría algún publicista o algún demagogo, les habla de renuncia y de Cruz. Seguir a Jesús es un proyecto serio, y hay que sopesar todo lo que conlleva; como el que proyecta construir una casa o entrar en batalla.
La primera prioridad a tener en cuenta en este proyecto es el propio Jesús. Porque ¿Cuántas veces oímos que la familia es lo primero o lo más importante? Habría que decir, “lo más importante…después de Jesús”. El que ha descubierto la “perla de gran valor” es capaz de vender todo lo demás.
Y algunos santos nos dan buena cuenta de ello, como S. Antonio M. Claret o S. Francisco de Asís renunciando a las ventajas de una vida familiar acomodada para seguir las huellas de su Maestro.
TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
RENUNCIAR
Abandonar los idolillos del consumo.
Abdicar de querer tener razón sí o sí.
Abnegación en el camino del amor.
Apartarse de tanta paparrucha (clerical o no).
Ceder el paso a la ternura.
Cesar los lamentos del ego herido.
Claudicar ante los imperativos de la necesaria misericordia.
Colgar los guantes del narcisismo.
Conceder el beneficio de la duda constantemente.
Conformarse con poder rezar con normalidad día a día.
Dar carpetazo a toda clase de resentimiento.
Dar de baja a tanto concepto eclesiástico que no dice nada significativo.
Darse por vencido en los esfuerzos por mejorarse con las propias fuerzas.
Declinar las invitaciones de aparentar, aparentar.
Dejar de hacer el listo por la vida.
Dejar de lado las disputas por banalidades (clericales o no).
Dejar correr las quisquillosidades
Deponer las miradas de la envidia.
Desapego inteligente de tanta tontería consumista.
Desistimiento de querer tener todo muy controlado… muy controlado.
Desistir de las etiquetas taxativas y excluyentes que nos dan identidad y seguridad.
Despojarse de la capacidad de autoengaño.
Dimitir de toda clase de poder sobre las conciencias y las sensibilidades.
Echarse atrás para que los aires del evangelio avienten tanto miedo a la libertad.
Entregar gratuitamente lo que podamos entregar de corazón.
Omitir cualquier palabra, gesto o ademán hiriente.
Prescindir de ir de listo por la vida.
Privarse de la charlatanería que nos aleja de la realidad.
Rechazar la guerra, siempre, siempre, siempre.
Rehusar dictaminar sobre la vida de los demás.
Rendirse ante el amor sobre todo amor.
Renegar de toda clase de pomposidades en la iglesia.
Repudiar toda clase de mentira.
Resignarse a aceptar que somos lo que somos y hacemos lo que podemos.
Retirarse de la competencia
Soltar amarras de tanta certeza excesiva y paralizante.
Tirar la toalla ante tanta peleíta (clerical o no).
Pues eso, Señor…
Aquí el listado de buenos deseos para este curso.
¡Ayúdame!
CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(Hombre, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y Movimiento seglar)
Este texto del evangelio creó una controversia histórica entre teólogos que hizo que se catalogara la valía de los cristianos según hubieran dejado de manera real, padre, madre, trabajo, riquezas… Así se llegó a plantear una estructura piramidal en la cual, el primero era el Papa, después obispos, sacerdotes y clero y por último el pueblo llano. No fue hasta el Concilio Vaticano II, cuando se dieron cuenta de su error. Todos estamos llamados a la santidad y nuestra mayor cercanía o no al Señor, para nada tenía que ver con la vocación tomada, ya fuera clerical, laica o seglar. Digamos que ya estamos todos en un mismo plano, partimos del mismo lugar, la renuncia a padre, madre, hermanos…no tiene por qué ser física. ¿Cuántas veces nos cuesta más vivir el evangelio en casa que en la parroquia? Porque son los “nuestros” en ocasiones, los que no aceptan nuestros cambios de comportamiento cuando escogemos con radicalidad el mensaje del evangelio.
Este año, en el jubileo de los jóvenes, me llamó la atención la experiencia de una joven que contaba cómo sus propios padres le animaban a vivir una fe sin compromiso, light, descafeinada, sin tomar partido por nada de lo que les rodeara, mejor ser invisibles que destacar por ser consecuente y radical con el evangelio. Esta chica lo expresaba con dolor pero a la vez, con un sentimiento de rebeldía y rabia porque sentía que, tras el encuentro con Jesús, le pedía dar un salto de calidad en su vida cristiana, no ser del montón. El Señor la quería con su vocación, creo que ya tenía novio, pero le pedía que acogiera su mensaje siendo consecuente y radical. Ahí también hay una renuncia a sus padres, no físicamente porque seguía estudiando y viviendo con ellos, pero sí un discernimiento profundo en cómo vivir el evangelio, “a pesar de ellos”.
Del mismo modo, las decisiones que tomamos en nuestra vida pueden condicionar en gran parte el alcanzar nuestra meta que es la salvación eterna. Por ejemplo:
¿De qué nos sirve comprar un piso en una zona más céntrica pero mucho más cara? ¿Un coche más lujoso y mejor? Si luego vamos a ser esclavos del dinero, porque todos los meses hay que pagar una hipoteca más grande que supone trabajar más horas y andar angustiado… en realidad, no merece la pena.
Si intento formar una familia cristiana que eduque sus hijos según el evangelio, quizás tenga que plantearme escoger una pareja cercana a mis creencias. El amor es ciego, pero hasta cierto punto. Luego puede salir como sea, pero no es ninguna locura sopesar la búsqueda de estos valores, aunque sean escasos hoy en día.
Por tanto, como dice el evangelio, “echar cuentas, y no ser esclavos de los bienes ni de las personas que nos rodean”. No hay excusas luego, delante del Señor, tú eres uno y tu opción de vida también es única y singular. Te examinarán por ello, no por lo que los demás te ofrecieron o heredaste. TODOS ESTAMOS LLAMADOS A LA SANTIDAD.
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