Domingo 30 de agosto de 2026
EVANGELIO DEL DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO A
“ABIERTO POR VACACIONES”
Los seglares que comentan el Evangelio cada domingo, se toman un descanso.
En septiembre se reanuda el servicio habitual.
En AGOSTO ofrecemos cada semana algunos comentarios realizados
mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.
Lectura del santo evangelio según San Mateo 16, 21-27
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo.
En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»
Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas corno los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.»
NOTAS BÍBLICAS
Esta perícopa de san Mateo, continuación de la leída el domingo anterior, es paralela a san Marcos 8, 31-37 y a san Lucas 9, 22-26.
Tiene tres partes.
En la 1ª parte (16,21) Jesús hace el primero de los tres anuncios de su pasión (los otros en 17,22 y 20,17), donde Jesús “manifiesta” que Dios quiere (se sobreentiende al decir que “tenía que”) que sea un Mesías sufriente profetizado por Isaías en el capítulo 53 en sus cantos del “Siervo de Dios”. Así comienza una nueva sección de este evangelio, que se extiende hasta el tercer anuncio de la pasión.
En la 3ª parte, Jesús enseña que quien quiera ir con Él ha de seguir su mismo camino, que conlleva dos condiciones:
· negarse a sí mismo: renegar de uno mismo, de su propia vida (“perder la vida” lo llama después) es “dejar” el contexto de mi vida cuyas implicaciones, ataduras, me impedirían seguir a Jesús. Así lo hicieron sus discípulos al dejar sus familias y sus trabajos.
· tomar su cruz: los condenados por las autoridades romanas eran expuestos a escarnio público al ser obligados a caminar con la cruz. Jesús advierte que seguirlo también tiene sus consecuencias sociales en la vida.
Jesús añade una paradoja (que capta la atención) conocida en la literatura sapiencial: perder la vida / ganar la vida. “Perder la vida” o “perder el alma” está en paralelo a “negarse a sí mismo”. Lo interesante es la coletilla que añade: “por mí”.
Tanto el “tomar la cruz” como “ganar/perder la vida” ya había sido enseñado por Jesús seis capítulos antes en 10, 38-39.
Termina Jesús prometiendo “pagar a cada uno según su conducta” cuando “venga, con la gloria de mi Padre, entre los ángeles“, en el momento del juicio final, mostrando la seriedad de su seguimiento por su mismo camino.
La 2ª parte es la reacción de Pedro tras el anuncio de la pasión, también narrada en el paralelo de san Marcos, pero silenciada por san Lucas, que no le gusta presentar a san Pedro en situaciones donde da una mala imagen.
Pedro increpa a Jesús porque el camino de Siervo que ha anunciado no coincide con las expectativas que tiene él de cómo debe actuar un Mesías. Los discípulos, con Pedro al frente, seguramente participan de la mentalidad común en la época que esperan un Mesías político, aunque eso no lo especifica el texto.
Jesús no se deja manipular por Pedro. Le llama “Adversario” (Satanás).
En el relato se contraponen dos mentalidades, la de Dios y la de su Adversario (Satanás), sobre el perfil del Enviado (Mesías). Jesús participa de la primera y san Pedro de la segunda. Por eso Jesús le dice a san Pedro “eres para mí piedra de tropiezo” (literalmente dice el griego “escándalo”), es decir, que le está tentando a caer, algo tan fuerte que ni siquiera viene en el paralelo de san Marcos.
Hay un juego de imágenes entre la respuesta de Jesús a Pedro ahora y la que le dio el domingo pasado:
· “eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre” <-> “tú piensas como los hombres, no como Dios”: en un primer momento san Pedro se guía por la revelación del Padre, en el segundo por la mentalidad de su sociedad.
· “yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” <-> “Eres para mí piedra de tropiezo”: san Pedro actúa tanto como piedra de la Iglesia y como piedra en la que Jesús puede tropezarse.
DESDE LA PLAYA
(Hombre, casado, tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
Los últimos días de agosto siempre van preparando la vuelta, días ya algo más cortos, noches frías de poniente, y la mente empieza a darle vueltas a todo, el trabajo hace acto de presencia y la sonrisa se convierte en mueca. Lo entiendo, pero nos falta agradecimiento, hoy le decía a mi hija que tenemos el privilegio de veranear, por lo que debemos sonreír a la vida.
La palabra de este Domingo, es de los relatos que hacen compendio del Evangelio, es el resumen de lo que Jesús nos pide, es la frase que, por ejemplo, llevó al Padre Claret a dejar su vida entre telas y empresas: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida?”
Seguir a Jesús, implica renuncias, sacrificios, una senda diferente a la que el mundo marca, los que vamos saliendo y entrando de ese camino, somos conscientes de ello, y también de lo maravilloso que es recorrerlo, porque cuando amamos de verdad, cuando ponemos el foco en el otro y no en nosotros, la vida se ilumina de otro modo, y aunque estés cansado tus ojos brillan de verdad.
Al atardecer de nuestra vida, nos examinarán del amor, esto de San Juan de la Cruz, es el resumen de lo que nos quiere trasladar Jesús este Domingo, todo lo demás lo dejaremos aquí, así que sonríe, despierta, quita la mueca, y enfoca el camino de la verdad y del amor, un abrazo y hasta el año que viene.
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