EVANGELIO DEL DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO C
“ABIERTO POR VACACIONES”
Los seglares que comentan el Evangelio cada domingo, se toman un descanso.
En septiembre se reanuda el servicio habitual.
En AGOSTO ofrecemos cada semana algunos comentarios realizados
mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.
Lectura del santo evangelio según San Lucas 13,22-30
Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.
Uno le preguntó:
«Señor, ¿son pocos los que se salvan?».
Él les dijo:
«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: Señor, ábrenos; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”.
Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.
Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».
DESDE LA PLAYA
(Hombre, casado, tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
Me encuentro en casa después de haber disfrutado de varios días en la playa con la familia. La realidad estos días se impone, cuando os estoy escribiendo acabo de conocer la noticia del fallecimiento de una tía mía, de la que ayer me pude despedir. La vida no da tregua y el mes de agosto suele ser un mes complicado de noticias. Mi tía, como mi madre, era de las que sonreía a la vida, y por eso imagino seguro que se encontrara con la puerta abierta, como nos dice el evangelio del Domingo.
La humildad, la alegría, el hacerse pequeño para estar siempre, la coherencia, muchos mensajes claros contiene la palabra.
Me quedo con algo importante, esa protesta de los que se encuentran la puerta cerrada, oye que hemos comido y bebido contigo, es decir, que somos los tuyos eh¡¡¡, que vamos a la Iglesia, que hacemos convivencias, que hablamos de ti, y escribimos sobre ti, que somos cristianos, seguidores tuyos y sin embargo, la puerta se ha cerrado.
La respuesta es contundente, no sé de dónde sois. Alejaos de mi todo los que obráis la iniquidad. Es decir, Dios nos habla del corazón, de lo que hacemos día a día, de nuestros hechos, de nuestro amor, de derramarse, de servir y no servirse, de darse a los demás y sobre todo ser coherente con lo que decimos, con lo que celebramos, con lo que creemos y sobre todo con lo que después hacemos.
Es más, llega el final del mensaje y es más claro aún, vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Esos últimos que serán primeros. No dejemos que la ola nos arrastre, que esta marea de iniquidad nos fulmine, la Palabra es clara, el camino estrecho y la recompensa grande.
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