EVANGELIO DEL DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO A
“ABIERTO POR VACACIONES”
Los seglares que comentan el Evangelio cada domingo, se toman un descanso.
En septiembre se reanuda el servicio habitual.
En AGOSTO ofrecemos cada semana algunos comentarios realizados
mientras se disfruta de las vacaciones y en referencia a ellas.
Lectura del santo evangelio según San Mateo 16, 13-20
Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»
Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.»
Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
NOTAS BÍBLICAS
Es el mismo evangelio que la solemnidad de San Pedro y San Pablo, si bien aquel se corta un versículo antes.
Esta perícopa del evangelio de Mateo es bastante compleja. Para San Mateo marca un antes y un después en la actividad de Jesús y en su relación con los discípulos.
Jesús evalúa la percepción que se tiene de él. En primer lugar, pregunta por la opinión de la gente. La gente le tiene por profeta, unos por Juan Bautista (como Herodes, que en Mc 6,16 dice de Jesús: “Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado”), otros que Elías -que no murió, sino que fue arrebatado a las nubes y cuya vuelta se esperaba-, otros que Jeremías -sin que se sepa la razón (en el paralelo de Mc 8, 28 no aparece)-, u otro profeta.
En segundo lugar, pregunta por la opinión de sus discípulos. Solo contesta Simón-Pedro (es la única vez que se le designa por su nombre y su apodo juntos), constituyéndose en portavoz del grupo, lo que muestra su liderazgo. Jesús había preguntado por la opinión sobre “el Hijo del Hombre” y Pedro dice que “el Hijo de Dios”, el Mesías esperado. Esta respuesta recibe la felicitación de Jesús, no tanto por su acierto, sino porque no es fruto de su propio conocimiento, sino que le ha sido revelado por el Padre.
Entonces Jesús decide fundar la Iglesia: “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia“. Históricamente, el grupo de los creyentes en Jesucristo comenzaron siendo una corriente dentro de la religión judía, sólo más tarde, por la animadversión de sus correligionarios, el grupo acabó separándose del judaísmo y tomando conciencia de ser un pueblo aparte.
Afirma que su Iglesia supera el límite de la muerte: es lo que quiere decir la expresión “el poder del infierno no la derrotará”, pues “infierno” aquí traduce el “Hades”, que es el lugar de los muertos. Es llamativo, porque hasta entonces nada ha superado ese límite.
Sorprende que Jesús llame a Simón “Piedra”. En la Biblia, la Roca es Dios, y en el Nuevo Testamento, la Piedra angular es Jesús, así que causa extrañeza que Simón sea llamado del mismo modo. Comoquiera, significa que san Pedro tiene una misión especial en la Iglesia de Jesucristo.
A continuación, Jesús despliega las dimensiones de la misión de Pedro en la Iglesia: posee las llaves del Reino, y tiene poder de atar y desatar.
La imagen de tener las llaves viene del Antiguo Testamento, donde el rey confiaba las llaves de palacio a un elegido, que podía dar acceso o no a los demás (Is 22,22: “Pongo sobre sus hombros | la llave del palacio de David: | abrirá y nadie cerrará; | cerrará y nadie abrirá”). De ahí se deduce la importancia que se le está concediendo a San Pedro en este texto. ¿Con qué significado? En el mundo rabínico se entiende como el poder de dar acceso o no a las Escrituras: los rabinos, con su conocimiento de la Biblia, podían interpretar correctamente la Palabra para que la gente lo entendieran, es decir, tenían la llave para abrir su comprensión. Jesús les criticará en Mt 23,13 que cierren el acceso a la Palabra a la gente: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.” (En el paralelo de Lc 11:52 mencionan explícitamente las llaves: “¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!”). Como en la imagen de la Roca, también esta imagen se refiere a Jesús en otro texto del Nuevo Testamento (Ap 3,7).
A quien posee la llave se le supone el poder de abrir/cerrar, pero Jesús cambia la imagen y habla de atar/desatar. Es una imagen conocida en el mundo rabínico, con el doble sentido de permitir o prohibir, en paralelo con abrir/cerrar.
DESDE LA PLAYA
(Hombre, casado, tres hijos, trabajan ambos, en vacaciones)
Llueve. Después de días de mar, sol y luz, me he venido a un pueblo de la sierra Sur de Cádiz, cerca de las playas de tarifa y bolonia, otro paisaje, hermosura de la creación de Dios. Y hoy llueve, pero también lo hace en mí; un poco ajetreado ando, cuidándome poco, quizás por estar pendiente de los míos, o quizás por cansancio, lo cierto es que descuido esa loca cabeza que me lleva de un lado a otro sin parar. Aprovecho este momento para parar, la tierra seca se empapa de lluvia y desprende olor a tierra húmeda que tanto nos gusta. La Palabra de este Domingo cae del mismo modo en tierra algo seca, y aquí ando para tratar de expresar sus frutos. Como decía aquella canción “nadie te ha visto mi Dios, nadie te ha visto, me hablaron de ti, pero no te he visto, quiero encontrarme contigo, quiero emprender tu camino en la verdad… “
Sonríe, y mira sus ojos, cada uno lo vemos de una manera, te da la mano y te levanta de nuevo, es Jesús quien sigue caminando contigo, un abrazo.
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